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Opinión: 360.000 unidades productivas atendidas; ahora hay que medir cuántas siguen abiertas

hace 14 horas
9 min de lectura

Las cámaras de comercio reportan más de 360.000 unidades productivas apoyadas en 2026, casi siempre sin costo. Es una cifra valiosa. La pregunta siguiente es cuántas de ellas siguen abiertas, venden más o emplean mejor gracias a ese apoyo, y Brasil acaba de mostrar cómo responderla.

En el mundo del apoyo empresarial hay una cifra que se repite en casi todos los informes: el número de beneficiarios. Tantas empresas capacitadas, tantas asesorías entregadas, tantos emprendedores acompañados. Es un dato necesario, porque muestra alcance y esfuerzo. Pero responde a una sola pregunta: ¿a cuántos llegamos?

Hay otra pregunta más difícil y más importante: ¿qué cambió en esos negocios gracias al apoyo que recibieron? ¿Siguen abiertos? ¿Venden más? ¿Contrataron a alguien? Esa es la diferencia entre medir cobertura y medir impacto. Y es una conversación que Colombia necesita tener con más profundidad.

Esta es una columna de opinión de PYME NOTICIAS. Las cifras provienen de Confecámaras y del Sebrae; la propuesta de medir impacto es de PYME NOTICIAS, no de Confecámaras, cuyo comunicado no plantea evaluaciones de impacto. La columna no pretende restar valor al trabajo de nadie. Al contrario: parte de reconocer que el país tiene una red institucional de apoyo empresarial con un alcance enorme, y propone dar el paso siguiente para demostrar, con evidencia, cuánto vale ese trabajo.

La cifra que reporta la red de cámaras de comercio

En su comunicado del 23 de septiembre de 2026, en el que anunció la elección de su nueva Junta Directiva y la sede de su Congreso Anual, Confecámaras presentó las cifras de la red de cámaras de comercio: presencia en 1.103 municipios, más de 250 sedes, más de 360.000 unidades productivas apoyadas en 2026 y cerca del 90% de sus servicios y programas ofrecidos de manera gratuita. También señaló que la red lidera el 76% de las iniciativas clúster del país.

Son números que describen una infraestructura de apoyo empresarial de escala nacional. Pocas instituciones llegan a tantos municipios y a tantos negocios, en su mayoría micro y pequeños. En PYME NOTICIAS hemos informado, por ejemplo, sobre la Gran Encuesta del Empresariado y la Economía Popular de la Cámara de Comercio de Bogotá, una muestra del tipo de trabajo que hace esta red.

El comunicado, como es natural en un documento institucional de ese tipo, no detalla qué resultado obtuvieron esas unidades productivas después del apoyo. Y ahí está la oportunidad.

Cobertura e impacto: dos preguntas distintas

Medir cobertura es contar. Cuántas personas asistieron a un taller, cuántas empresas recibieron una asesoría, cuántos municipios se visitaron. Es relativamente sencillo y se puede reportar al cierre de cada año.

Medir impacto es comparar. Requiere saber qué le pasó a un negocio que recibió apoyo frente a lo que le habría pasado si no lo hubiera recibido. Como esa segunda situación no se puede observar directamente, se construye un grupo de comparación con empresas parecidas que no participaron. La diferencia entre ambos grupos es el efecto atribuible al programa.

Pensemos en una panadería de Pereira que tomó un curso de costos, en una confección de Bucaramanga que recibió asesoría para vender en línea o en un taller de motos en Montería que formalizó su registro. Todas cuentan como unidades atendidas. Pero la pregunta que importa para el dueño, y para quien financia el programa, es si dos o tres años después siguen operando y en mejores condiciones que negocios similares que no recibieron ese apoyo.

Ninguna de las dos mediciones reemplaza a la otra. La cobertura dice si el programa llega a quien debe llegar, y en un país con tantas diferencias regionales ese dato es valioso por sí mismo. El impacto dice si el esfuerzo produce el cambio que se busca. Un sistema de apoyo empresarial maduro necesita las dos, del mismo modo que una empresa necesita saber cuántos clientes atiende y también cuántos vuelven.

Lo que midió el Sebrae en Brasil

El 18 de septiembre de 2026, la Agência Sebrae de Notícias publicó que la consultoría del Sebrae reduce en casi 70% el riesgo de cierre de los pequeños negocios en Brasil. El Sebrae es el Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas, una institución con presencia en todo ese país.

La cifra central es clara. Según el estudio, la tasa de supervivencia a cinco años de los pequeños negocios que recibieron consultoría fue de 77,2%, frente a 55,3% de los que no recibieron apoyo. La reducción en el riesgo de cierre fue de 68,4%.

El efecto fue mayor en los más pequeños. Entre los microemprendedores individuales, la figura brasileña para trabajadores por cuenta propia formalizados, la supervivencia a cinco años pasó de 33,7% sin apoyo a 64,9% con consultoría. En las micro y pequeñas empresas, de 69,5% a 85,2%.

El presidente del Sebrae, Rodrigo Soares, lo explicó así en la nota: "Cuando garantizamos que un universo mayor de pequeños negocios continúe con las puertas abiertas, no estamos solo reduciendo la mortalidad de empresas; estamos preservando empleos, estimulando la innovación y fortaleciendo la economía de cada municipio brasileño" (traducción de PYME NOTICIAS).

Por qué el método importa tanto como el resultado

Lo más valioso del estudio brasileño no es solo la cifra, sino cómo se obtuvo. El documento técnico, elaborado por el Núcleo de Investigación y Gestión del Conocimiento del Sebrae, analizó empresas creadas entre 2021 y 2025 con registros administrativos de la Receita Federal, la autoridad tributaria de Brasil.

La base incluyó más de 15,8 millones de pequeños negocios: 663.957 con consultoría y más de 15,1 millones sin apoyo. Para comparar de forma justa, el estudio emparejó cada empresa atendida con otra similar en tamaño, sector y año de apertura dentro del mismo estado, mediante una técnica estadística conocida como pareamiento por puntaje de propensión. Luego aplicó modelos de análisis de supervivencia.

Dicho en términos simples: no comparó a las empresas atendidas con el promedio, sino con sus gemelas estadísticas. Eso permite afirmar con mayor confianza que la diferencia se debe al apoyo y no a que el programa atrajo, desde el inicio, a los negocios más sólidos.

El punto clave para Colombia es que el insumo principal fue un registro administrativo que ya existía: las altas y bajas de empresas. No hizo falta una encuesta costosa a cada beneficiario.

Colombia tiene la materia prima para hacerlo

Aquí está el argumento central de esta columna de PYME NOTICIAS. Las cámaras de comercio administran el registro mercantil, que contiene la matrícula, la renovación y la cancelación de las empresas. Y, al mismo tiempo, atienden a cientos de miles de unidades productivas con sus programas. Pocas instituciones en el mundo reúnen en un mismo lugar el dato del beneficiario y el dato de su supervivencia.

Cruzar esas dos fuentes, con el debido cuidado en protección de datos, permitiría responder preguntas que hoy quedan abiertas. ¿Sobreviven más las empresas que pasaron por un programa de formalización? ¿Renuevan su matrícula con más frecuencia las que recibieron asesoría en ventas digitales? ¿Qué programas funcionan mejor en qué regiones y para qué sectores?

No se trata de un ejercicio académico. Con esa información, cada cámara podría concentrar recursos en los programas que muestran más efecto, rediseñar los que no lo muestran y explicar con evidencia a sus aliados, públicos y privados, por qué vale la pena invertir en apoyo empresarial. En PYME NOTICIAS hemos reseñado servicios gratuitos de entidades como MinCIT e iNNpulsa para el fortalecimiento de mipymes; la misma lógica de medición les serviría a todos.

Conviene ser prudentes con la comparación. Brasil y Colombia tienen estructuras empresariales, registros y programas distintos, y la cifra del Sebrae no se puede trasladar de forma automática. El estudio brasileño además se concentró solo en la consultoría y excluyó otros tipos de apoyo para aislar su efecto. Lo que sí se puede replicar es el método: definir un indicador de resultado, construir un grupo de comparación creíble y hacer seguimiento durante varios años.

Tampoco se trata de convertir la evaluación en un examen que castigue a los programas. Un resultado modesto también enseña: puede indicar que un curso funciona mejor en un sector que en otro, que el acompañamiento necesita más duración o que ciertos negocios requieren primero acceso a crédito antes que formación. Esa información es la que permite pasar de repetir programas a mejorarlos.

Cinco preguntas para evaluar cualquier programa de apoyo

La conversación sobre impacto no es solo para las instituciones. Un empresario que va a dedicar horas a un programa también tiene derecho a preguntar qué resultados ha logrado. Estas cinco preguntas sirven para ambos lados:

  • ¿Qué indicador de resultado mide el programa, más allá del número de participantes: supervivencia, ventas, empleo o formalización?

  • ¿Con qué grupo de comparación se contrastan esos resultados?

  • ¿Durante cuánto tiempo se hace seguimiento a los beneficiarios después de terminar el apoyo?

  • ¿Los resultados se publican y se desagregan por tamaño de empresa, sector y región?

  • ¿Qué cambios se han hecho al programa a partir de lo que mostraron las mediciones?

Del informe de gestión al informe de impacto

Pasar de medir cobertura a medir impacto no exige abandonar las cifras actuales. Exige complementarlas. Se puede empezar con un piloto en uno o dos programas emblemáticos, con un horizonte de seguimiento de tres a cinco años y una metodología publicada desde el inicio.

El estudio del Sebrae muestra además que el efecto crece con el tiempo: según el documento técnico, la reducción del riesgo de cierre se intensifica con los años de exposición a la consultoría. Eso sugiere que los programas de acompañamiento sostenido pueden tener más valor que las intervenciones puntuales, una hipótesis que vale la pena poner a prueba con datos colombianos.

La red de cámaras de comercio ya demostró que puede llegar a cientos de miles de negocios. El siguiente paso natural es demostrar cuántos de ellos siguen de pie gracias a ese acompañamiento. Si usted participa en un programa de apoyo este año, pregunte cómo se mide su resultado y guarde sus propios indicadores de ventas y empleo antes y después: esa información le sirve a usted para decidir y al programa para mejorar.

Fuente principal: Confecámaras, "Confecámaras eligió nueva Junta Directiva y definió a Pereira como sede de su Congreso Anual", publicado el 23 de septiembre de 2026. Información complementaria: Agência Sebrae de Notícias, "Consultoria do Sebrae reduz em quase 70% o risco de fechamento de pequenos negócios no Brasil" (18 de septiembre de 2026) y Sebrae, "Avaliação de Impacto da Consultoria Sebrae na Sobrevivência dos Pequenos Negócios: Uma análise para o Brasil e suas Unidades da Federação" (septiembre de 2026).

Preguntas frecuentes sobre cómo medir el impacto de los programas de apoyo empresarial

¿Cuántas unidades productivas apoyó la red de cámaras de comercio en 2026?

Según Confecámaras, más de 360.000 unidades productivas en 2026, con cerca del 90% de sus servicios y programas ofrecidos de forma gratuita.

¿Qué diferencia hay entre medir cobertura y medir impacto?

Medir cobertura es contar cuántas empresas recibieron apoyo. Medir impacto es comparar qué les pasó frente a empresas similares que no lo recibieron, para saber qué cambio se debe al programa.

¿Qué encontró el estudio del Sebrae?

Que la consultoría del Sebrae reduce en 68,4% el riesgo de cierre de los pequeños negocios en Brasil. La supervivencia a cinco años fue de 77,2% con consultoría frente a 55,3% sin apoyo.

¿Qué es el Sebrae?

Es el Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas, una institución que ofrece capacitación, consultoría y acompañamiento a pequeños negocios en todo Brasil.

¿En qué tipo de negocio tuvo más efecto la consultoría?

En los microemprendedores individuales: su supervivencia a cinco años pasó de 33,7% sin apoyo a 64,9% con consultoría.

¿Cómo midió el Sebrae el impacto?

Comparó 663.957 empresas atendidas con empresas similares no atendidas, emparejadas por tamaño, sector, año de apertura y estado, usando registros administrativos de la autoridad tributaria de Brasil.

¿Qué periodo cubrió el estudio del Sebrae?

Analizó pequeños negocios creados entre 2021 y 2025, con datos de la Receita Federal, la autoridad tributaria de Brasil.

¿Qué es el pareamiento por puntaje de propensión?

Es una técnica estadística que empareja a cada empresa atendida con otra muy parecida que no recibió apoyo. Así la comparación es más justa y la diferencia se puede atribuir con más confianza al programa.

¿Podría hacerse un estudio así en Colombia?

PYME NOTICIAS sostiene que sí, porque las cámaras de comercio administran el registro mercantil y a la vez atienden a cientos de miles de negocios, lo que permitiría cruzar el dato del beneficiario con el de su supervivencia.

¿Qué indicadores deberían medir los programas de apoyo empresarial?

Además del número de participantes, indicadores de resultado como supervivencia, ventas, empleo y formalización, con un grupo de comparación y seguimiento de varios años.

¿Qué propone esta columna?

PYME NOTICIAS propone complementar los informes de cobertura con evaluaciones de impacto, empezando por un piloto en uno o dos programas emblemáticos con metodología publicada desde el inicio. Es una propuesta de esta columna, no de Confecámaras.

¿Qué puede hacer un empresario que participa en un programa de apoyo?

Preguntar cómo se mide el resultado del programa y registrar sus propias cifras de ventas y empleo antes y después de participar.

¿Dónde está el estudio completo del Sebrae?

El documento técnico está publicado en el portal Data Sebrae, enlazado desde la nota de la Agência Sebrae de Notícias del 18 de septiembre de 2026.

¿Dónde se publicaron las cifras de Confecámaras?

En el comunicado "Confecámaras eligió nueva Junta Directiva y definió a Pereira como sede de su Congreso Anual", publicado el 23 de septiembre de 2026 en confecamaras.org.co.

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