ANIF: el 55% del nuevo empleo en Colombia es informal y lo lidera el cuentapropismo
- Vladimir Galdino
- 5 ago
- 9 min de lectura

Un comentario económico de ANIF muestra que de los 706.000 empleos nuevos en Colombia, 391.000 fueron informales y liderados por el cuentapropismo, con implicaciones directas para la formalización y el acceso a crédito de las microempresas.
El 4 de agosto de 2026, ANIF publicó un comentario económico que pone bajo la lupa una de las tendencias más persistentes del mercado laboral colombiano: la mayor ocupación del último año estuvo liderada por el cuentapropismo y la informalidad. El crecimiento anual de la ocupación llegó a 3,0%, y dentro de ese crecimiento, los trabajadores por cuenta propia aportaron 1,7 puntos porcentuales, una cifra apenas por debajo de los 1,8 puntos que aportaron los empleados del sector privado.
La cifra más contundente del informe es esta: de los 706.000 empleos nuevos generados, 391.000 fueron informales y solo 314.000 formales, es decir, un 55,5% frente a un 44,5%. Por cada diez empleos nuevos que se crearon en el país, entre cinco y seis fueron informales. Para cualquier persona que dirige una microempresa, o que está pensando en formalizar un negocio propio que hoy opera de manera independiente, esta cifra no es una estadística abstracta: describe exactamente el terreno donde se mueve su propio negocio.
El informe llega, además, junto a un dato positivo que conviene leer con matices: la tasa de desempleo cayó a 8,0% en junio, el mínimo histórico para ese mes, mientras la tasa de ocupación subió a 59,4%. Es decir, más personas están trabajando que nunca antes en un mes de junio, pero una parte mayoritaria de ese trabajo adicional se está generando por fuera de la formalidad laboral.
Un mínimo histórico de desempleo que no cuenta toda la historia
La tasa de desempleo de 8,0% en junio es, en efecto, un mínimo histórico para ese mes específico, y la tasa de ocupación de 59,4% confirma que una proporción cada vez mayor de la población en edad de trabajar efectivamente tiene una actividad económica. Son cifras que, leídas de manera aislada, describirían un mercado laboral en su mejor momento en años.
Pero ANIF pone el acento en un matiz importante: la calidad de ese empleo adicional. No es lo mismo que la caída del desempleo se explique por la creación de empleos formales, con seguridad social plena, prestaciones y estabilidad contractual, a que se explique mayoritariamente por personas que empiezan a trabajar por cuenta propia, muchas veces sin ningún tipo de cobertura social ni acceso a crédito formal para su actividad.
El cuentapropismo, protagonista silencioso del crecimiento del empleo
El dato de que los trabajadores por cuenta propia aportaron 1,7 puntos porcentuales al crecimiento de 3,0% de la ocupación, frente a 1,8 puntos de los empleados privados, muestra que ambas categorías crecieron casi al mismo ritmo. Sin embargo, la implicación de cada una es muy distinta: un empleado privado adicional suele significar una vacante formal cubierta por una empresa ya constituida, mientras que un trabajador por cuenta propia adicional suele significar una persona que decidió, por necesidad o por oportunidad, generar sus propios ingresos de manera independiente, muchas veces sin registro mercantil ni acceso a los instrumentos financieros de una empresa formal.
ANIF señala explícitamente que el cuentapropismo suele operar a pequeña escala. Esto no es un juicio negativo sobre quienes trabajan de manera independiente, sino una descripción precisa de un fenómeno: la mayoría de quienes emprenden por cuenta propia lo hacen con recursos limitados, sin acceso a crédito bancario tradicional y, en muchos casos, sin planear formalizarse en el corto plazo, salvo que encuentren un incentivo o una vía concreta para hacerlo.
Por qué 391.000 empleos informales le importan directamente a las microempresas
Una parte importante de esos 391.000 empleos informales no ocurre en el vacío: se genera dentro de microempresas ya existentes que contratan sin formalizar la relación laboral, o se traduce en nuevos cuentapropistas que, en la práctica, funcionan como microempresas unipersonales sin registro. En ambos casos, el fenómeno describe el ecosistema donde operan la mayoría de los pequeños negocios colombianos: uno donde la informalidad no es la excepción, sino una parte estructural y mayoritaria del crecimiento del empleo.
Para una microempresa que sí está formalizada y que compite en el mismo mercado que negocios informales, esta cifra tiene una lectura adicional: la competencia desleal de precios que enfrenta frente a negocios que no asumen los costos de la formalidad —seguridad social, impuestos, cumplimiento normativo— sigue siendo un fenómeno de gran escala, y no un caso aislado.
El vínculo entre informalidad y acceso a crédito
ANIF conecta directamente estos datos de empleo con implicaciones para la formalización y el acceso a crédito de las microempresas. Un trabajador por cuenta propia sin registro formal, o una microempresa que opera de manera informal, enfrenta obstáculos estructurales para acceder a financiamiento bancario tradicional: sin historial crediticio verificable, sin estados financieros auditables y, muchas veces, sin garantías que ofrecer, el sistema financiero formal tiende a excluir a este tipo de unidades productivas, incluso cuando su actividad económica es viable y sostenida en el tiempo.
Esta desconexión entre el crecimiento del cuentapropismo y el acceso al crédito formal genera un círculo que se repite: los negocios informales, al no poder acceder a financiamiento bancario en condiciones competitivas, recurren a fuentes de crédito más costosas o simplemente no invierten en crecer, lo que a su vez limita su capacidad de generar los ingresos necesarios para eventualmente formalizarse.
Qué significa esta tendencia para quien hoy trabaja por cuenta propia
Para las cientos de miles de personas que hoy engrosan las filas del cuentapropismo colombiano, este informe de ANIF no es una crítica a su forma de generar ingresos, sino una radiografía de las condiciones estructurales en las que operan. Trabajar por cuenta propia puede ser una decisión deliberada —buscar independencia, flexibilidad o mayores ingresos— o puede ser, en muchos casos, la única alternativa disponible ante la falta de oportunidades de empleo formal en su región o sector.
En cualquiera de los dos escenarios, entender que la actividad por cuenta propia opera, en la práctica, como una microempresa —aunque no esté registrada como tal— es el primer paso para empezar a tomar decisiones más estratégicas: llevar registros básicos de ingresos y gastos, separar las finanzas personales de las del negocio, y evaluar en qué momento formalizarse puede abrir puertas de financiamiento que hoy están cerradas.
Preguntas que debería hacerse un trabajador por cuenta propia sobre su propia formalización
El informe de ANIF sirve como punto de partida para que cualquier persona que trabaja por cuenta propia evalúe, con preguntas concretas, si está en un momento adecuado para dar el paso hacia la formalidad.
• ¿Llevo un registro claro de mis ingresos y gastos mensuales de la actividad que realizo?
• ¿He calculado cuánto me costaría formalizarme frente a los beneficios de acceso a crédito que podría obtener?
• ¿Mi actividad tiene la escala suficiente para sostener las obligaciones de un negocio formal, como seguridad social o impuestos?
• ¿Conozco los programas de financiamiento o capital semilla disponibles para negocios que se están formalizando?
• ¿Qué tanto me está limitando hoy la informalidad para acceder a proveedores, clientes institucionales o crédito?
El desafío de política pública detrás de estas cifras
Más allá de la lectura individual para cada trabajador o microempresa, esta tendencia plantea un desafío de fondo para la política económica: si la mayoría del nuevo empleo sigue siendo informal, las mejoras en la tasa de desempleo y de ocupación no se traducen automáticamente en mejoras equivalentes de calidad de vida, cobertura de seguridad social o acceso a financiamiento para la mayoría de los nuevos trabajadores. Un mercado laboral que crece principalmente por la vía del cuentapropismo es, en el mejor de los casos, una solución parcial frente al desempleo, pero no resuelve por sí solo el problema de la precariedad laboral.
Para el ecosistema de microempresas colombianas, este es un llamado a que las políticas de formalización —créditos blandos, simplificación de trámites, incentivos tributarios para el primer año de formalización— sigan siendo prioritarias, en lugar de considerar resuelto el problema laboral simplemente porque la tasa de desempleo alcanzó un mínimo histórico.
Leer la cifra completa, no solo el titular del desempleo
El titular más fácil de esta serie de datos sería simplemente que el desempleo llegó a su mínimo histórico para un mes de junio. Pero ANIF, al desagregar la composición de ese empleo nuevo, obliga a mirar más allá del titular: 55,5% de los 706.000 empleos nuevos fueron informales, liderados por el cuentapropismo, que aportó casi tanto al crecimiento de la ocupación como los empleados del sector privado formal.
Para quien dirige una microempresa hoy, ya sea formal o informal, esta cifra confirma algo que probablemente ya percibe en su día a día: la informalidad no es un fenómeno marginal del mercado laboral colombiano, sino una de sus fuerzas más determinantes, y entender esa realidad es indispensable para tomar decisiones informadas sobre crecimiento, financiamiento y competencia en el mercado donde opera cada negocio.
Cómo distinguir entre cuentapropismo de subsistencia y cuentapropismo de crecimiento
No todo cuentapropismo es igual, y esa distinción rara vez aparece en los titulares generales sobre el mercado laboral. Existe un cuentapropismo de subsistencia, donde la persona genera ingresos mínimos para cubrir sus necesidades básicas sin ninguna proyección de crecimiento ni intención de formalizarse en el corto plazo. Y existe un cuentapropismo con potencial de crecimiento, donde la persona ya opera con cierta regularidad, tiene clientes recurrentes y podría, con el acompañamiento adecuado, convertirse en una microempresa formal generadora de empleo adicional.
Para las entidades que diseñan programas de formalización, y para los propios trabajadores por cuenta propia, identificar en cuál de estas dos categorías se encuentra su actividad es un ejercicio útil: determina si el objetivo inmediato debe ser simplemente sostener el ingreso actual, o si existe una oportunidad real de escalar el negocio hacia una estructura formal con mayor acceso a financiamiento y a mercados más amplios.
El dato que conecta con el resto del ecosistema de microempresas del país
Esta radiografía de ANIF no ocurre de manera aislada: se produce en el mismo momento en que distintas entidades públicas y privadas colombianas —fondos de capital semilla, cámaras de comercio, cooperativas de ahorro y crédito— están diseñando programas específicos para atender a este segmento de trabajadores independientes y microempresas informales.
Entender la magnitud del fenómeno que describe ANIF, con 391.000 empleos informales nuevos frente a 314.000 formales, ayuda a dimensionar qué tan grande es el reto que enfrentan esos programas si buscan tener un impacto real sobre la estructura del mercado laboral colombiano.
El mensaje de fondo para cualquier microempresa, formal o informal, es que la informalidad seguirá siendo, al menos en el corto y mediano plazo, una característica estructural del empleo en Colombia, y que las decisiones de negocio —desde a quién contratar, hasta cómo competir con negocios informales, hasta cuándo dar el salto hacia la formalización propia— deben tomarse con ese contexto claro, y no como si la informalidad fuera un fenómeno excepcional o en vías de desaparecer.
Fuente principal: ANIF, comentario económico "Mayor ocupación liderada por el cuentapropismo e informalidad", publicado el 4 de agosto de 2026.
Preguntas frecuentes
¿Qué porcentaje del nuevo empleo en Colombia es informal, según ANIF?
El 55,5% de los 706.000 empleos nuevos generados fue informal, frente a un 44,5% de empleos formales.
¿Cuánto creció la ocupación en el último año según este informe?
El crecimiento anual de la ocupación llegó a 3,0%.
¿Qué papel jugó el cuentapropismo en ese crecimiento?
Los trabajadores por cuenta propia aportaron 1,7 puntos porcentuales al crecimiento de 3,0% de la ocupación, casi al mismo nivel que los 1,8 puntos aportados por los empleados del sector privado.
¿Cuántos empleos nuevos se generaron en total?
Se generaron 706.000 empleos nuevos, de los cuales 391.000 fueron informales y 314.000 formales.
¿Qué pasó con la tasa de desempleo en junio?
Cayó a 8,0%, el mínimo histórico registrado para un mes de junio.
¿Qué pasó con la tasa de ocupación?
Subió a 59,4%, reflejando que una mayor proporción de la población en edad de trabajar tiene actualmente una actividad económica.
¿Por qué ANIF considera relevante distinguir entre empleo formal e informal, si el desempleo bajó?
Porque la calidad del empleo generado determina el acceso a seguridad social, estabilidad y financiamiento; un mínimo histórico de desempleo no implica automáticamente mejores condiciones laborales si la mayoría del empleo nuevo es informal.
¿Qué relación hay entre el cuentapropismo y el acceso a crédito de las microempresas?
ANIF señala que el cuentapropismo suele operar a pequeña escala, y sin historial crediticio ni garantías formales, estos trabajadores enfrentan mayores obstáculos para acceder a crédito bancario tradicional.
¿Qué es el cuentapropismo?
Es la categoría de trabajadores que generan sus propios ingresos de manera independiente, sin depender de un empleador, muchas veces sin registro formal como empresa.
¿Por qué le importa esta cifra a una microempresa ya formalizada?
Porque compite en el mismo mercado con negocios informales que no asumen los costos de la formalidad, lo que puede representar una forma de competencia desleal en precios.
¿Qué implicaciones tiene esta tendencia para la política pública?
Sugiere que las políticas de formalización, como créditos blandos e incentivos tributarios, deben seguir siendo prioritarias, ya que la mejora en la tasa de desempleo no resuelve por sí sola el problema de la precariedad laboral.
¿Qué debería hacer un trabajador por cuenta propia que quiere formalizarse?
Llevar un registro claro de ingresos y gastos, evaluar el costo-beneficio de la formalización y conocer los programas de financiamiento o capital semilla disponibles para negocios en proceso de formalización.
¿El aumento del cuentapropismo es positivo o negativo?
No es necesariamente negativo: puede reflejar independencia y oportunidad para algunas personas, pero también describe, para muchas otras, la falta de alternativas de empleo formal, con menor acceso a seguridad social y crédito.
¿Qué es ANIF?
Es la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, un centro de estudios económicos colombiano que publica análisis periódicos sobre el comportamiento de la economía y el mercado laboral del país.
¿Dónde se puede consultar el informe completo de ANIF?
En el sitio web oficial de ANIF, en la sección de comentarios económicos del día, bajo el título 'Mayor ocupación liderada por el cuentapropismo e informalidad', publicado el 4 de agosto de 2026.


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