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La brecha del diésel llega a $8.400 por galón: el riesgo para los costos de transporte de las pymes

hace 5 horas
8 min de lectura

ANIF advierte que el precio internacional de referencia del diésel subió 67% entre enero y septiembre de 2026, mientras el precio interno apenas subió 3%, y que la brecha de cerca de $8.400 por galón hace urgente definir una senda de ajustes graduales.

En su comentario económico del 30 de septiembre de 2026, ANIF, el Centro de Estudios Económicos dirigido por José Ignacio López, advirtió que la diferencia entre el precio internacional de referencia del diésel y el precio que se paga en Colombia llegó a cerca de $8.400 por galón a finales de septiembre. Mientras la referencia internacional subió 67% entre enero y septiembre, el precio interno apenas aumentó 3%. Para las pymes, el dato importa porque el diésel mueve buena parte del transporte de carga del país: si el Gobierno decide cerrar esa brecha con ajustes de precio, los fletes, la distribución y los costos logísticos de miles de negocios podrían subir en los próximos meses.

Qué encontró ANIF sobre el precio del diésel

Según el análisis de ANIF titulado "Diésel: una brecha que crece y cuesta", el precio internacional de referencia del diésel pasó de unos $11.900 por galón en enero de 2026 a $19.820 por galón el 28 de septiembre, un aumento de 67%. En el mismo periodo, el precio interno pasó de $11.062 a $11.399 por galón, con un alza de apenas 3%.

El resultado es una brecha cercana a $8.400 por galón. En términos simples, el diésel que compran los transportadores y las empresas en Colombia está muy por debajo de lo que costaría si se vendiera al precio internacional. Esa diferencia no desaparece: la cubre el Estado a través del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC), un mecanismo que amortigua las variaciones del mercado internacional para que no lleguen de golpe al consumidor.

ANIF señala que el FEPC tendrá que hacer "un mayor esfuerzo fiscal para mantener los precios internos invariantes" mientras persistan las presiones internacionales. Cuanto más grande es la brecha, mayor es el costo para las finanzas públicas.

Por qué se encareció el diésel en el mundo

El gremio atribuye el aumento del precio internacional a restricciones en la oferta global. Entre las causas cita una menor actividad de refinación en Rusia, China y Medio Oriente, una mayor demanda de exportaciones de diésel desde Estados Unidos y niveles bajos de inventarios, que según el documento están 13% por debajo del promedio estacional.

ANIF también menciona que la capacidad de refinación en Estados Unidos opera al 97% de utilización, lo que deja poco margen para producir más. Como resultado, el margen comercial de la refinación ha tomado una senda ascendente y se estima que supere los US$2 por galón en lo que resta del año, aunque el gremio aclara que esa estimación está condicionada a que se normalice el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio de combustibles.

Para una pyme colombiana, estos factores parecen lejanos, pero tienen un efecto directo: mientras no se resuelvan, el precio internacional del diésel puede mantenerse alto, y con él la presión para subir el precio interno.

El peso revaluado ha amortiguado parte del golpe

Un dato que ayuda a entender el panorama es el efecto de la tasa de cambio. Según ANIF, la revaluación del peso frente al dólar ha generado un ahorro de unos $2.900 por galón. Si la tasa de cambio se hubiera mantenido en el nivel de enero, la referencia internacional en septiembre habría sido de $22.065 por galón, en lugar de los $19.820 calculados.

Esto significa que la brecha podría ser aún mayor si el dólar vuelve a subir. Para las empresas que dependen del transporte, la tasa de cambio se convierte en una variable más que deben vigilar, aunque no compren nada en dólares directamente.

Por qué la brecha puede terminar en ajustes de precio

La recomendación central de ANIF es clara. El documento afirma que cerrar la brecha exige ajustes de gran tamaño y que, ante tensiones geopolíticas que amenazan con mantener las presiones sobre los combustibles y nuevas presiones sobre el presupuesto de 2027, "la necesidad de estructurar una senda de ajustes graduales se hace más apremiante que nunca".

Una senda gradual significa subir el precio en pequeños incrementos a lo largo del tiempo, en lugar de un ajuste brusco. Para los negocios es preferible un aumento predecible a uno repentino, pero el mensaje de fondo es que el diésel barato tiene un costo fiscal que no puede sostenerse indefinidamente. La decisión final corresponde al Gobierno, y ANIF no plantea una fecha ni un monto específico de ajuste.

En PYME NOTICIAS ya habíamos reseñado otro análisis del gremio sobre el gas sin respaldo, los riesgos de cortes y las alzas en los costos de las pymes. Diésel y gas forman parte de la misma preocupación: los costos energéticos son una fuente de presión creciente para las empresas.

Cómo llega un alza del diésel a los costos de una pyme

El diésel es el combustible de la mayoría de camiones de carga, buses intermunicipales, maquinaria agrícola y muchas plantas eléctricas de respaldo. Por eso, un aumento de su precio se transmite a la economía por varios caminos.

El primero es el flete. Una empresa de transporte de carga que ve subir el costo del combustible traslada ese aumento a sus tarifas. Una pyme que despacha mercancía de Bogotá a la costa o que recibe materias primas desde el interior pagará más por cada envío. Pensemos en un distribuidor de abarrotes en Valledupar que se abastece en Barranquilla y Bucaramanga: una parte de su margen depende de lo que le cobran por el flete.

El segundo camino son los productos agrícolas. Los tractores, las bombas de riego y el transporte de cosechas dependen del diésel. Un cultivador de aguacate en el Eje Cafetero o una pequeña empresa arrocera en el Tolima verían subir sus costos de producción y de traslado al mercado. Este efecto se suma a los riesgos climáticos que ya enfrentan, como los descritos en el informe de la CEPAL sobre un El Niño extremo y cómo deben prepararse las pymes.

El tercer camino es la operación propia. Muchas pymes tienen sus propios vehículos de reparto. Una panadería en Pasto que distribuye pan a tiendas de barrio con una camioneta, o una empresa de materiales de construcción en Ibagué con dos volquetas, sienten de inmediato cualquier cambio en el precio del galón.

El impacto en la inflación y en las tasas de interés

Un ajuste del diésel no solo afecta los costos directos. También puede presionar la inflación, porque el transporte encarece casi todos los bienes que llegan a los estantes. Esto es relevante en un momento en que el Banco de la República acaba de subir su tasa de interés a 12,25% precisamente por una inflación que volvió a subir. Más presiones sobre los precios pueden prolongar el periodo de crédito caro, algo que golpea doblemente a las pymes que se financian con deuda.

La economía tampoco está en su mejor momento para absorber choques de costos. Como explicamos al analizar el ISE de julio, la economía crece pero la industria cae, y un aumento de costos logísticos puede afectar más a las empresas manufactureras que ya enfrentan una demanda débil.

Cómo puede prepararse una pyme ante un posible ajuste

Aunque no hay una decisión oficial sobre el precio del diésel, una pyme puede reducir su exposición con algunas medidas concretas:

  • Calcular cuánto pesa el transporte en sus costos totales y simular un escenario con fletes entre 5% y 10% más caros.

  • Revisar los contratos con transportadores para saber si tienen cláusulas de ajuste por combustible y negociar tarifas fijas por un periodo definido.

  • Consolidar envíos y optimizar rutas de reparto para reducir el número de viajes y el consumo de combustible.

  • Revisar el mantenimiento de los vehículos propios, ya que llantas y motores en buen estado reducen el consumo.

  • Evaluar si conviene ajustar precios de forma gradual, en lugar de absorber todo el aumento o trasladarlo de golpe a los clientes.

Una empresa de mensajería en Cali, por ejemplo, puede agrupar entregas por zonas y horarios para recorrer menos kilómetros. Un productor de lácteos en Boyacá puede coordinar con otros productores para compartir el transporte hacia Bogotá y dividir el costo del flete.

La brecha de $8.400 por galón que calcula ANIF no significa que el precio vaya a subir mañana, pero sí que la presión existe y que la discusión sobre cómo cerrarla seguirá abierta. Las pymes que conozcan cuánto pesa el diésel en su operación, revisen sus contratos de transporte y diseñen desde ya un plan de eficiencia logística estarán en mejor posición para enfrentar cualquier ajuste sin perder márgenes. El análisis completo puede consultarse en el comentario económico de ANIF sobre el diésel.

Fuente principal: ANIF - Centro de Estudios Económicos, "Diésel: una brecha que crece y cuesta", publicado el 30 de septiembre de 2026. Información complementaria: Banco de la República, comunicado de la Junta Directiva sobre la tasa de política monetaria, publicado el 30 de septiembre de 2026.

Preguntas frecuentes sobre la brecha del precio del diésel

¿De cuánto es la brecha del precio del diésel en Colombia?

Según ANIF, la diferencia entre el precio internacional de referencia y el precio interno del diésel llegó a cerca de $8.400 por galón a finales de septiembre de 2026.

¿Cuánto subió el precio internacional del diésel en 2026?

La referencia internacional pasó de unos $11.900 por galón en enero a $19.820 por galón el 28 de septiembre de 2026, un aumento de 67%.

¿Cuánto subió el precio interno del diésel?

El precio interno pasó de $11.062 a $11.399 por galón entre enero y septiembre de 2026, un alza de 3%.

¿Qué es el FEPC?

Es el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles, un mecanismo que amortigua las variaciones del precio internacional para que no lleguen de forma directa al consumidor colombiano.

¿Por qué subió el diésel en el mercado internacional?

ANIF lo atribuye a una menor refinación en Rusia, China y Medio Oriente, más demanda de exportaciones desde Estados Unidos, inventarios 13% por debajo de su promedio estacional y refinerías estadounidenses operando al 97% de su capacidad.

¿Cómo ha influido la tasa de cambio?

La revaluación del peso ha generado un ahorro de unos $2.900 por galón. Con la tasa de cambio de enero, la referencia de septiembre habría sido de $22.065 por galón.

¿Qué recomienda ANIF?

ANIF considera que la necesidad de estructurar una senda de ajustes graduales en los precios internos del diésel es más apremiante que nunca, por las tensiones geopolíticas y las presiones sobre el presupuesto de 2027.

¿Va a subir el precio del diésel?

ANIF no anuncia una fecha ni un monto de ajuste. La decisión corresponde al Gobierno, pero la brecha muestra que existe presión para subir el precio interno.

¿Cómo afectaría un alza del diésel a una pyme?

Encarecería los fletes, el transporte de materias primas, la producción agrícola y la operación de vehículos propios de reparto, lo que puede reducir márgenes o forzar ajustes de precios.

¿Qué sectores serían más afectados?

Los más expuestos son el transporte de carga, la distribución de alimentos, el agro, la construcción y cualquier negocio con reparto propio o que dependa de envíos frecuentes.

¿Qué puede hacer una pyme para protegerse?

Puede medir el peso del transporte en sus costos, negociar tarifas fijas con transportadores, optimizar rutas, consolidar envíos y mantener sus vehículos en buen estado.

¿Puede un alza del diésel afectar las tasas de interés?

Sí, de forma indirecta. Si el aumento del transporte presiona la inflación, el Banco de la República podría mantener las tasas altas por más tiempo, lo que encarece el crédito.

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