
Reconstruir tras el terremoto costará entre $30 y $40 billones: de dónde podría salir la plata, según ANIF
En su Panorama del 6 de octubre, ANIF dimensiona la reconstrucción tras el sismo del 10 de agosto, que golpeó territorios que suman el 14,5% del PIB, y señala las fuentes de recursos disponibles. Obras por impuestos, regalías y garantías abren espacio a contratistas y proveedores.
La reconstrucción de las zonas golpeadas por el terremoto del 10 de agosto de 2026 costará entre $30 y $40 billones y podría tomar hasta seis años, según las cifras que recoge ANIF, el centro de estudios económicos cuyo equipo de investigación dirige José Ignacio López, en su Panorama "El costo de la reconstrucción", publicado el 6 de octubre de 2026. El sismo, de magnitud 7,4, afectó territorios que representan el 14,5% del producto interno bruto (PIB) del país, y llega en medio de inflación persistente y estrechez fiscal. Para las pymes de la región, el informe importa por dos razones: dimensiona la demanda de obras, materiales y servicios que vendrá, y advierte que la forma de financiarla puede traer cargas tributarias que se vuelvan permanentes.
ANIF parte de un diagnóstico de la economía: aunque la actividad productiva mostró resistencia en la primera mitad de 2026, con un crecimiento de 3,5% anual en el segundo trimestre impulsado por la administración pública, el comercio, el transporte, el turismo y las actividades artísticas, la trayectoria macroeconómica quedó condicionada por tres factores a la vez: la inflación, el poco espacio fiscal y el terremoto.
El tamaño del daño en cifras
Las estimaciones preliminares incorporadas en el decreto de emergencia expedido por el Gobierno, que cita ANIF, ubican el impacto en al menos $30 billones, equivalentes al 1,5% del PIB. Los estudios técnicos calculan pérdidas directas cercanas a $24,5 billones en edificaciones y $5,5 billones en infraestructura. El Gobierno ha indicado que la reconstrucción costaría entre $30 billones y $40 billones y tomaría hasta seis años.
El informe distingue tres tipos de costo que no conviene confundir: el daño directo (lo que se perdió), el costo de reconstrucción (lo que cuesta reponerlo, idealmente con mejores estándares) y el costo fiscal (lo que termina pagando el Estado y cómo afecta sus cuentas).
Por qué este sismo pesa el doble que el de 1999
La comparación con el terremoto del Eje Cafetero de 1999 es inevitable. ANIF recoge que el decreto de emergencia estima que aquel esfuerzo de reconstrucción rondaría hoy, a pesos de 2026, los $17,1 billones. El evento actual implicaría al menos el doble, en un escenario fiscal considerablemente más estrecho.
El punto de partida de la caja pública lo ilustra. Al momento de la declaratoria, la subcuenta de Manejo de Desastres del Fondo Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (FNGRD) disponía de $47.265 millones, cifra que el propio decreto califica de insuficiente. A eso se suma que el endeudamiento bruto supera el 60% del PIB, el déficit fiscal cerró 2025 en 6,4% del PIB y las metas de recaudo se han incumplido durante tres años consecutivos.
Primera fuente: plata del presupuesto que no se está gastando
La propuesta central de ANIF es buscar primero recursos que ya existen pero no se ejecutan. En el Presupuesto General de la Nación (PGN), la ejecución de la inversión no supera el 80% al cierre de cada vigencia desde 2021, y en 2024 llegó apenas al 57%. De los $89,5 billones apropiados para inversión en 2026, ANIF estima que podrían revisarse apropiaciones no comprometidas por hasta $20,1 billones, con prioridad en los sectores cuya ejecución no supera el 20%.
La segunda bolsa está en el Sistema General de Regalías (SGR), cuyo presupuesto bienal alcanzó $63,7 billones, más del doble del aforo inicial, por saldos no ejecutados acumulados desde 2012. ANIF identifica $3,7 billones en proyectos sin Certificado de Disponibilidad Presupuestal (CDP) y otros $10,1 billones de recaudo sin asignación a proyecto alguno.
Para un proveedor, esto tiene una lectura práctica: si esos recursos se reasignan, buena parte de la contratación pasará por gobernaciones y alcaldías. Ya hay ejemplos, como el uso de regalías del Valle para apoyar a 200 mipymes afectadas y los cálculos de Risaralda sobre el costo de su recuperación.
Segunda fuente: garantías para que el crédito llegue a los microempresarios
ANIF destaca herramientas que movilizan crédito con un uso acotado de recursos públicos. Las líneas de crédito con garantía del Fondo Nacional de Garantías (FNG), con coberturas entre 60% y 90%, facilitan el financiamiento de los microempresarios afectados. El informe cita como precedente el Decreto Legislativo 244 de 2026, expedido tras la ola invernal.
El esquema importa porque una garantía reduce el riesgo que asume el banco y le permite prestar a negocios que, después de perder local o inventario, no tendrían cómo respaldar un crédito. Una panadería en Armenia que perdió hornos o un almacén de calzado en Cartago con la bodega averiada son el tipo de empresa al que apuntan estas líneas. Bancóldex ya habilitó una línea de crédito para mipymes afectadas por el terremoto, y el Gobierno expidió el Decreto 1418 con medidas para empresas afectadas.
El informe menciona además los aportes voluntarios habilitados por la Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (DIAN) en la casilla 141 del formulario 210, abiertos a cerca de siete millones de declarantes de renta.
Tercera fuente: obras por impuestos sin restricción geográfica
La herramienta con más potencial para empresas privadas es tributaria. El Decreto Legislativo 1389 del 9 de septiembre creó una modalidad especial de Obras por Impuestos para la Reconstrucción que elimina la restricción geográfica a municipios ZOMAC (zonas más afectadas por el conflicto armado) y PDET (programas de desarrollo con enfoque territorial). Con eso quedan habilitadas ciudades como Pereira, Manizales y Cali.
El esquema fija un piso de equidad territorial del 35% para municipios de categorías quinta y sexta, los más pequeños, y prohíbe la doble financiación con otras fuentes públicas. ANIF añade que las alianzas público-privadas con el sector constructor complementan esta ruta y resultan decisivas para reponer vivienda e infraestructura con estándares sismorresistentes.
Para una empresa de ingeniería en Pereira o una ferretería mayorista en Manizales, el mensaje es que las grandes empresas que paguen impuestos con obras necesitarán contratistas, subcontratistas y proveedores de materiales locales.
El riesgo de que lo transitorio se vuelva permanente
ANIF advierte sobre una lección histórica que toca directamente el bolsillo de las empresas. El impuesto a las transacciones financieras se creó como medida transitoria, luego se destinó a la reconstrucción del Eje Cafetero, nunca desapareció y hoy opera como el 4x1000.
Por eso el informe resalta tres factores clave para la gestión: el control constitucional de los decretos legislativos introduce incertidumbre sobre la permanencia de varias medidas; la capacidad institucional de ejecución determinará el ritmo real de la reconstrucción; y siempre está latente la posibilidad de convertir lo transitorio en permanente en materia tributaria.
ANIF también se refiere al Fondo Patria Milagro, creado para canalizar los recursos. Según el informe, hereda el dilema que enfrentó el Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero (FOREC) tras el terremoto de 1999: su credibilidad dependerá de la trazabilidad de los recursos.
Cómo puede prepararse una pyme para la reconstrucción
La reconstrucción será larga y pasará por varios canales de contratación. Una empresa de transporte de materiales en Tuluá, un fabricante de estructuras metálicas en Dosquebradas o una firma de diseño sismorresistente en Cali pueden empezar a alistarse desde ya.
Inscríbase o actualice su registro como proveedor en las plataformas de compras públicas de las gobernaciones y alcaldías afectadas.
Identifique a las grandes empresas de su región que podrían usar Obras por Impuestos y ofrézcales sus servicios como subcontratista.
Verifique si su negocio cumple las normas técnicas sismorresistentes que exigirán las obras de vivienda e infraestructura.
Si su empresa sufrió daños, pregunte en su banco por las líneas con garantía del FNG antes de tomar crédito ordinario.
Guarde soportes de pérdidas y gastos: los alivios suelen exigir prueba del daño.
Al mismo tiempo, conviene planear con prudencia: la tasa del Banco de la República llegó a 12,25% en septiembre y la inflación de agosto fue de 6,24%, según el informe, y ANIF advierte que la capacidad de ejecución del Estado marcará el ritmo real de los pagos.
Una estrategia de financiamiento por capas para la próxima emergencia
ANIF cierra con una propuesta de fondo: institucionalizar una estrategia de financiamiento por capas, que combine recursos disponibles para eventos frecuentes y transferencias excepcionales para los críticos. Según el centro de estudios, eso reduciría el costo fiscal de una próxima emergencia. Para las empresas, un esquema así significaría reglas más claras y pagos más rápidos cuando ocurra un desastre, en lugar de improvisar fuentes y crear impuestos que luego se quedan.
Fuente principal: ANIF - Centro de Estudios Económicos, "El costo de la reconstrucción" (Panorama ANIF), publicado el 6 de octubre de 2026. Información complementaria: documento en PDF "Panorama - Perspectivas económicas, julio-septiembre 2026", de ANIF.
Preguntas frecuentes sobre el costo de la reconstrucción tras el terremoto
¿Cuánto costará la reconstrucción tras el terremoto del 10 de agosto?
Según las cifras que recoge ANIF, entre $30 y $40 billones, con un plazo de hasta seis años. Las pérdidas directas suman cerca de $24,5 billones en edificaciones y $5,5 billones en infraestructura.
¿Qué peso tienen en la economía las zonas afectadas?
Los territorios afectados por el sismo representan el 14,5% del PIB de Colombia, según ANIF.
¿Cómo se compara con el terremoto del Eje Cafetero de 1999?
El decreto de emergencia estima que la reconstrucción de 1999 costaría hoy unos $17,1 billones. La actual implicaría al menos el doble, con menos espacio fiscal.
¿Cuánta plata había en el fondo de desastres cuando ocurrió el sismo?
La subcuenta de Manejo de Desastres del FNGRD tenía $47.265 millones al momento de la declaratoria, cifra que el decreto califica de insuficiente.
¿De dónde propone ANIF sacar los recursos?
De apropiaciones de inversión no comprometidas del presupuesto, por hasta $20,1 billones, y de regalías sin ejecutar: $3,7 billones sin CDP y $10,1 billones sin asignar a proyectos.
¿Qué es Obras por Impuestos para la Reconstrucción?
Es una modalidad creada por el Decreto Legislativo 1389 del 9 de septiembre que permite pagar impuestos con obras en zonas afectadas, sin limitarse a municipios ZOMAC y PDET, por lo que incluye ciudades como Pereira, Manizales y Cali.
¿Cómo puede beneficiarse una pyme de Obras por Impuestos?
Como contratista, subcontratista o proveedor de las empresas que ejecuten las obras. El esquema exige que al menos el 35% vaya a municipios de categorías quinta y sexta.
¿Hay crédito con garantía para microempresarios afectados?
ANIF destaca las líneas con garantía del Fondo Nacional de Garantías, con coberturas entre 60% y 90%, como forma de facilitar crédito a microempresarios afectados con un uso acotado de recursos públicos.
¿Puede haber nuevos impuestos por la reconstrucción?
ANIF advierte que siempre existe el riesgo de que medidas tributarias transitorias se vuelvan permanentes, como ocurrió con el impuesto que hoy es el 4x1000.
¿Qué es el Fondo Patria Milagro?
Es el fondo creado para canalizar los recursos de la reconstrucción. ANIF señala que su credibilidad dependerá de la trazabilidad de los recursos, como ocurrió con el FOREC en 1999.
¿Qué propone ANIF para futuras emergencias?
Una estrategia de financiamiento por capas, con recursos disponibles para eventos frecuentes y transferencias excepcionales para los críticos, para reducir el costo fiscal de la próxima emergencia.




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