
Barranquilla es Moda: 120 marcas y 1.280 tejedoras muestran el negocio detrás de la pasarela
La Alcaldía de Barranquilla publicó el balance 2026 de su programa de moda, que trabajó con más de 120 marcas y emprendimientos y apostó por la industria de las bodas como nuevo mercado.
La Alcaldía de Barranquilla publicó el 25 de octubre de 2026 el balance de Barranquilla es Moda, el programa de su Gerencia de Proyectos Especiales que este año trabajó con más de 120 marcas, diseñadores y emprendimientos, y que suma a 1.280 mujeres de los clubes de tejido de la ciudad. El programa celebró un año más con cuatro pasarelas el viernes 23 de octubre en el Pabellón de Cristal del Gran Malecón, y esta vez puso el foco en el turismo de romance, es decir, en la industria de las bodas. Para una pyme de confección, un taller de modistería, un estudio de fotografía o un proveedor de eventos del Caribe, la noticia importa porque la ciudad está usando la moda como vitrina comercial y como puerta a nuevos clientes, no solo como espectáculo.
Una pasarela que funciona como vitrina de negocios
Según el balance publicado por la Alcaldía de Barranquilla, el programa busca ampliar en todo el territorio la conversación sobre la moda como una industria que genera desarrollo económico y que posiciona a la ciudad. La entidad la describe como una "vitrina comercial para la moda", y esa expresión resume el cambio de enfoque: la pasarela es el momento visible, pero lo que se intenta mover es la cadena de negocios que está detrás.
Esa cadena es amplia. El texto oficial nombra a diseñadores, marcas, modistas, talleres, modelos, fotógrafos, productores, proveedores, empresarios y emprendedores. Casi todos ellos son negocios pequeños o personas que trabajan por cuenta propia. Un taller de costura de cinco personas, una fotógrafa independiente o una productora de eventos que alquila sonido e iluminación forman parte del mismo ecosistema que una marca con trayectoria internacional.
La Alcaldía también dice que la moda se conecta cada vez más con el turismo, la gastronomía, los eventos y el entretenimiento. Esa conexión es la que abre la puerta a ventas que no dependen de una sola temporada.
El turismo de romance como nuevo mercado para la moda local
La edición 2026 apostó por el turismo de romance, que la Alcaldía define como la industria de las bodas. La primera dama de Barranquilla, Katia Nule de Char, explicó que la moda "no se trata solamente de una pasarela", porque detrás de cada colección hay talento, empresas, empleos y proveedores. Su propuesta es conectar ese ecosistema con el turismo de romance y con mercados internacionales.
Para las pymes, el ángulo de las bodas es muy concreto. Un matrimonio involucra vestidos, trajes, accesorios, maquillaje, fotografía, video, decoración, banquete, flores, transporte y hospedaje para los invitados. Si una pareja de otra ciudad o de otro país decide casarse en Barranquilla, la demanda se reparte entre muchos negocios a la vez. Un taller que hoy cose uniformes o ropa casual puede pensar en una línea de vestidos de dama de honor o de guayaberas para novios; una marca de accesorios artesanales puede ofrecer recordatorios o detalles tejidos para los invitados.
El balance oficial no trae cifras de ventas ni de bodas atraídas, así que todavía no es posible medir cuánto negocio ha generado ese enfoque. Lo que sí deja claro es la dirección de la estrategia: vender moda dentro de una experiencia turística completa.
Las 1.280 tejedoras que ya están en la vitrina
Uno de los datos más llamativos del balance es el de los clubes de tejedoras, que suman 1.280 mujeres de distintas localidades de Barranquilla. La Alcaldía menciona dos de sus proyectos: la pollera tejida en crochet que usó la reina del Carnaval 2026, Michelle Char, y el "Cielo Tejido" de Barrio Abajo, una obra que residentes y visitantes pueden recorrer.
Estos ejemplos muestran algo útil para cualquier emprendimiento artesanal: el tejido deja de ser solo un pasatiempo o un ingreso ocasional cuando entra en piezas de alta visibilidad. Una prenda que aparece en el Carnaval o una instalación que se vuelve punto turístico funcionan como carta de presentación. Para una asociación de tejedoras, el siguiente paso natural es convertir esa visibilidad en pedidos: catálogos sencillos, precios claros por pieza, tiempos de entrega realistas y una forma de cobrar que funcione para clientes de fuera de la ciudad.
El programa también cuenta con aliados como la marca local Paulycol, según el texto oficial, y con alianzas de formación con estudiantes de diseño de la Universidad Autónoma del Caribe y de la Universidad Simón Bolívar, diseñadores de la Escuela Distrital de Artes y egresadas de cursos impulsados por la primera dama. En total, además de las más de 120 marcas, diseñadores y emprendimientos, participaron colectivos, estudiantes, nuevos talentos y profesionales del sistema moda.
Cuatro marcas, cuatro formas de crecer desde Barranquilla
Las pasarelas del 23 de octubre mostraron trayectorias empresariales muy distintas, y por eso sirven como casos para otras pymes del sector.
Waimari, la marca barranquillera de las hermanas Stephanie y María Catalina Martínez, celebró diez años con la colección Euphoria, de carácter artesanal y sofisticado. La Alcaldía recuerda que la marca había presentado antes su propuesta a compradores internacionales en París, durante la Paris Fashion Week. Es el caso de una empresa local que usó el trabajo artesanal como diferencial para llegar a compradores de afuera.
AIM, de la diseñadora Fiorella Baute, debutó con Dreamer's Disease, una colección otoño-invierno 2026 inspirada en estéticas del rock, el disco y el hip hop de los años 80 y 90, con una puesta en escena que integró moda y música. Es el ejemplo de una marca nueva que se presenta ante el público con un concepto claro.
Víctor, una marca con raíces en Barranquilla desde 1974, presentó El viaje continúa, que fusiona su trayectoria en moda masculina con la sofisticación italiana. Aquí la lección es otra: una empresa con medio siglo de historia que sigue renovando su propuesta.
Baobab, una firma que proyecta la identidad tropical en escenarios internacionales, llevó The Tropics Don't Follow Seasons, una colección que explora la versatilidad de las prendas tropicales con siluetas depuradas y diseños arquitectónicos. Su apuesta muestra que vender clima y cultura del Caribe puede ser un argumento comercial en mercados donde sí hay estaciones.
Lo que el programa no resuelve por sí solo
Una pasarela no reemplaza la gestión del negocio. Muchas marcas pequeñas salen de un evento con seguidores nuevos en redes y pocas ventas, porque no tenían listo el inventario, la tienda en línea o la capacidad de producir pedidos más grandes. La visibilidad sirve si hay una estructura que la convierta en ingresos.
El contexto del sector también pide prudencia. PYME NOTICIAS informó que la producción industrial cayó 3,7% en agosto, con confección y textiles entre las actividades más golpeadas, según el DANE (Departamento Administrativo Nacional de Estadística). Y en el caso de la ciudad, un informe reciente mostró que Barranquilla bajó su desempleo a 9,8%, pero mantiene la informalidad más alta de las seis grandes ciudades. Para muchas modistas y tejedoras, el reto no es solo vender más, sino formalizar su actividad para poder facturar a hoteles, organizadores de bodas o compradores de otras ciudades.
Cómo puede aprovechar una pyme de moda esta vitrina
Antes de buscar un espacio en la próxima edición o de ofrecer sus productos al turismo de romance, conviene que el negocio revise algunos puntos básicos:
¿Tiene una colección o línea definida que pueda explicar en una frase, como lo hacen Waimari, AIM, Víctor y Baobab con sus colecciones?
¿Sabe cuántas piezas puede producir en un mes sin perder calidad ni incumplir entregas?
¿Tiene precios calculados con costos reales de materiales, mano de obra y empaque, y una versión para pedidos al por mayor?
¿Puede facturar y recibir pagos de clientes de otras ciudades o del exterior?
¿Tiene fotos profesionales y un catálogo digital listo para enviar a organizadores de bodas, hoteles y tiendas?
¿Conoce a otros proveedores del ecosistema, como fotógrafos, maquilladores o decoradores, con quienes pueda ofrecer paquetes?
Ese último punto es clave para el enfoque de bodas. Una novia o un organizador prefiere resolver varias cosas con un solo contacto. Un taller de confección que se asocia con una maquilladora y un fotógrafo puede vender una experiencia, no solo una prenda.
Para quienes están empezando, la ciudad también tiene apoyo empresarial. PYME NOTICIAS explicó cómo funciona BAQEMPRENDE, la asesoría y los talleres para emprendedores de Barranquilla, una opción para ordenar costos, precios y formalización antes de salir a vender a mercados más exigentes.
Moda, eventos y turismo: la apuesta de ciudad
La gerente de Proyectos Especiales de la Alcaldía, Madelaine Certain, explicó que el sistema moda es una cadena completa de profesionales y empresas, y que la apuesta es que "Barranquilla sea reconocida no solamente por el talento creativo", sino también por las oportunidades que genera a partir de ese talento. El programa se alinea con la visión del alcalde Alejandro Char de convertir a la ciudad en sede de grandes eventos y de aprovechar sus industrias creativas, su oferta turística y su capacidad empresarial.
En su comunicado sobre Barranquilla es Moda, la Alcaldía reafirma que la moda forma parte de una estrategia para fortalecer las industrias creativas, dinamizar la economía, atraer visitantes, generar oportunidades para emprendedores y posicionar a la ciudad como vitrina de talento, diseño, experiencias y negocios en Colombia y el mundo.
Para los negocios del Caribe, la oportunidad está en leer esa estrategia como un mapa de demanda. Si la ciudad atrae eventos, bodas y visitantes, habrá más pedidos de vestuario, más sesiones de fotos, más alquiler de espacios y más consumo en restaurantes y hoteles. Un restaurante que atiende cenas de ensayo, una floristería que decora ceremonias o una agencia que organiza paquetes para invitados también se benefician del mismo movimiento.
Un aprendizaje para otras ciudades del país
Lo que hace Barranquilla puede servir de referencia para otras regiones con tradición textil o artesanal, como los municipios con talleres de confección en los Santanderes, el Eje Cafetero o el sur del país. La lógica es replicable: identificar el ecosistema completo, juntar a las marcas establecidas con las emergentes y con las artesanas, y amarrar la moda a un motivo de viaje, sea una fiesta, un evento o una celebración como una boda.
Para el dueño de un pequeño taller, la lección práctica es que el diseño y la calidad abren la puerta, pero la venta se cierra con capacidad de producción, precios claros, facturación formal y alianzas con otros proveedores. Prepararse en esos frentes antes de la próxima vitrina es lo que permite que unos aplausos en la pasarela se conviertan en pedidos durante el resto del año.
Fuente principal: Alcaldía de Barranquilla, Gerencia de Proyectos Especiales, "Barranquilla se consolida como vitrina comercial del ecosistema de moda que impulsa el desarrollo de la ciudad", publicado el 25 de octubre de 2026.
Preguntas frecuentes sobre Barranquilla es Moda
¿Qué es Barranquilla es Moda?
Es un programa de la Gerencia de Proyectos Especiales de la Alcaldía de Barranquilla que promueve la moda como industria que genera desarrollo económico y presenta a la ciudad como vitrina comercial para diseñadores, marcas, talleres y emprendedores.
¿Cuántas marcas participaron en Barranquilla es Moda en 2026?
Según la Alcaldía, en 2026 el programa trabajó con más de 120 marcas, diseñadores y emprendimientos, además de colectivos, estudiantes, nuevos talentos y profesionales del sistema moda.
¿Cuántas tejedoras hacen parte del programa?
Los clubes de tejedoras vinculados suman 1.280 mujeres de distintas localidades de Barranquilla, de acuerdo con el balance oficial publicado el 25 de octubre de 2026.
¿Cuándo y dónde fueron las pasarelas?
Las cuatro pasarelas se realizaron el viernes 23 de octubre de 2026 en el Pabellón de Cristal del Gran Malecón de Barranquilla.
¿Qué marcas desfilaron en la edición 2026?
Desfilaron Waimari, Baobab, AIM y Víctor, cada una con una colección propia: Euphoria, The Tropics Don't Follow Seasons, Dreamer's Disease y El viaje continúa.
¿Qué es el turismo de romance del que habla la Alcaldía?
Es la industria de las bodas. La edición 2026 del programa buscó conectar el ecosistema de moda local con ese tipo de turismo y con mercados internacionales.
¿Qué tipo de pymes pueden beneficiarse de este enfoque?
Talleres de confección, modistas, marcas de accesorios, tejedoras, fotógrafos, maquilladores, decoradores, floristerías, restaurantes y hoteles, porque una boda reparte demanda entre muchos proveedores.
¿El programa informó cifras de ventas?
No. El balance de la Alcaldía no incluye cifras de ventas, pedidos ni bodas atraídas, por lo que todavía no es posible medir el impacto comercial en dinero.
¿Qué universidades participan en el programa?
La Alcaldía menciona alianzas con estudiantes de diseño de la Universidad Autónoma del Caribe y la Universidad Simón Bolívar, además de diseñadores de la Escuela Distrital de Artes.
¿Qué debe preparar una marca pequeña antes de buscar una vitrina así?
Conviene tener una colección definida, capacidad de producción conocida, precios calculados con costos reales, facturación formal, catálogo con buenas fotos y alianzas con otros proveedores.
¿Por qué la formalización importa para vender en este mercado?
Hoteles, organizadores de bodas y compradores de otras ciudades suelen pedir factura y medios de pago formales, así que un taller informal puede perder pedidos aunque tenga buen producto.
¿Puede replicarse esta estrategia en otras ciudades?
Sí. Otras regiones con tradición textil o artesanal pueden reunir a marcas, artesanas y proveedores y conectar la moda con eventos, fiestas o celebraciones que atraigan visitantes.




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