
Chips de papachina: 40 mujeres de Buenaventura amplían su cultivo y alistan maquinaria
La Gobernación del Valle del Cauca informó que las mujeres de Amucib pasaron de 2 a 3 hectáreas de papachina con apoyo de Valle Agro y recibirán maquinaria para dejar el corte a mano.
Cuarenta mujeres de la Asociación de Mujeres Campesinas Negras e Indígenas de Buenaventura (Amucib) están convirtiendo la papachina que siembran en la zona rural del puerto en chips que ya venden en algunas tiendas de la ciudad. Con apoyo del programa Valle Agro de la Gobernación del Valle del Cauca, la asociación amplió su cultivo de 2 a 3 hectáreas y se prepara para recibir maquinaria que le permitirá dejar atrás el corte a mano. Así lo informó la Gobernación del Valle el 26 de octubre de 2026, en una historia que muestra cómo una organización de base pasa de vender materia prima a ofrecer un producto transformado.
Para las micro y pequeñas empresas rurales del Pacífico, el caso tiene una lección concreta: agregar valor a lo que se cultiva puede abrir mercados nuevos, pero exige inversión en equipos, procesos y calidad. Amucib está justo en ese tránsito, entre la cocina artesanal y la producción tecnificada, y su meta declarada es llegar algún día a los mercados del mundo.
Quiénes son las mujeres de Amucib y qué producen
Amucib reúne a mujeres campesinas negras e indígenas de Buenaventura, el principal puerto de Colombia sobre el océano Pacífico. Según la Gobernación, 40 de ellas participan en este proyecto de papachina, un tubérculo que en el Pacífico colombiano hace parte de la alimentación tradicional y que la asociación cultiva intercalado con caña. El proyecto busca fortalecer ambos cultivos.
La asociación vende la papachina de dos formas. Por un lado, comercializa el tubérculo sin transformar. Por otro, lo procesa como chips, un pasabocas crocante que hoy se ofrece en algunas tiendas de Buenaventura. "La estamos vendiendo transformada en chips de papachina y poniéndola en algunas tiendas de Buenaventura", explicó Beatriz Mosquera Rodríguez, integrante de Amucib, a la Gobernación del Valle.
De 2 a 3 hectáreas: lo que cambió con Valle Agro
Valle Agro es un programa de la Gobernación del Valle del Cauca orientado al desarrollo rural. En el caso de Amucib, según la publicación oficial, el apoyo ha incluido insumos y herramientas, y está prevista la entrega de maquinaria para tecnificar la transformación de la papachina en chips de calidad. La Gobernación describe el proceso de Valle Agro como integral, pues acompaña tanto el cultivo como la transformación.
El efecto más visible está en el campo. Beatriz Mosquera Rodríguez contó que el apoyo "nos ha permitido ampliar los cultivos que tenemos de papachina", y precisó que pasaron de 2 a 3 hectáreas. Un aumento de una hectárea puede parecer pequeño, pero para una organización comunitaria significa más materia prima disponible para transformar y, por tanto, la posibilidad de abastecer más puntos de venta sin depender de compras a terceros.
El caso de Amucib hace parte de una línea más amplia de la Gobernación. PYME NOTICIAS informó que el Valle del Cauca entregará maquinaria agroindustrial a 1.100 productores de 42 asociaciones campesinas, lo que muestra que la apuesta por equipar a organizaciones rurales para transformar su producción va más allá de un solo grupo.
Del cuchillo a la máquina: el paso que viene
Hoy el proceso es completamente artesanal. Las mujeres cortan la papachina a mano, con cuchillo, y luego la fríen. "Nosotros en este momento venimos haciendo la transformación de la papachina en freidoras", explicó una de las agricultoras citadas por la Gobernación, quien señaló que con la maquinaria podrán cortar y freír de forma más tecnificada.
Ese cambio tiene consecuencias directas en el negocio. El corte manual limita la cantidad que se puede producir en una jornada y hace difícil que todos los chips queden del mismo grosor, algo que influye en la cocción, la textura y la presentación. Una máquina cortadora y un equipo de fritura adecuado permiten producir más en menos tiempo, con un resultado más parejo, que es justo lo que piden las tiendas y los compradores que necesitan un producto estándar en cada pedido.
Empleo y tejido social en Buenaventura
Según un testimonio de la asociación recogido por la Gobernación, Amucib genera "más de 20 empleos directos" en Buenaventura, además del trabajo que realizan las propias agricultoras y agricultores. En ese mismo testimonio, la asociación afirma que "con estas oportunidades se reconstruye el tejido social".
Para la economía local, cada eslabón cuenta: quien siembra, quien cosecha, quien transforma y quien vende en la tienda del barrio. El fortalecimiento de emprendimientos en el puerto también ha llegado por otras vías; PYME NOTICIAS reportó que ValleINN+ entregó herramientas e insumos a 211 emprendedores de Buenaventura. Un ecosistema de pequeños negocios mejor dotados facilita que productos como los chips de papachina encuentren proveedores, empaques y canales de venta cerca.
Agregar valor a un cultivo tradicional: una lección para otras pymes rurales
La historia de Amucib se repite, con matices, en muchas regiones del país. Un productor de plátano en el Urabá o en el Eje Cafetero puede vender el racimo o convertirlo en harina o en tostones congelados. Una asociación de yuca en el Caribe puede vender el tubérculo en plaza o procesarlo como almidón, harina o enyucados empacados. Un grupo de cacaoteros puede vender grano seco o chocolate de mesa con marca propia. En todos los casos, el producto transformado suele tener más valor por kilo, pero exige equipos, registros sanitarios, empaques y una red comercial.
El café de especialidad es otro ejemplo de ese camino. PYME NOTICIAS contó cómo un café Geisha de Nariño se vendió a USD 151 la libra, una muestra extrema de lo que significa diferenciar un producto agrícola por calidad y origen. Los chips de papachina están en una etapa mucho más temprana, pero la lógica es la misma: no competir solo por volumen de materia prima, sino por un producto con identidad.
"La papachina ha cogido mucha fuerza en todo el país", dijo Beatriz Mosquera Rodríguez a la Gobernación. Esa percepción de demanda es la que impulsa a la asociación a invertir en tecnificación. Para que se convierta en ventas sostenidas, el reto será sostener la calidad, conseguir canales estables y cumplir los requisitos que exige el comercio formal de alimentos.
Lo que necesita un snack artesanal para llegar a más mercados
La Gobernación afirma que las mujeres de Amucib ya sueñan con llegar a los mercados del mundo. La publicación no describe acciones concretas de exportación, por lo que por ahora se trata de una aspiración. El camino hacia cadenas nacionales o compradores internacionales suele pasar por varios pasos que cualquier pequeño productor de alimentos puede revisar desde ya:
Estandarizar el proceso: mismo grosor, temperatura de fritura y tiempo de cocción para que cada lote sea igual.
Tramitar ante el Invima (Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos) el permiso, la notificación o el registro sanitario que corresponda al producto.
Diseñar un empaque que conserve el producto crocante y que incluya el etiquetado nutricional exigido.
Calcular el costo por paquete, incluidos materia prima, aceite, energía, empaque y mano de obra.
Buscar canales intermedios, como tiendas especializadas, ferias regionales o compras institucionales, antes de apuntar a la exportación.
Documentar el origen y la historia del producto, porque el vínculo con el territorio y con las mujeres que lo producen es parte de su valor.
Por qué los programas de apoyo deben acompañar la comercialización
La entrega de insumos, herramientas y maquinaria resuelve una parte del problema: la capacidad de producir. Sin embargo, muchas organizaciones rurales descubren que, una vez aumentan la producción, el cuello de botella se traslada a la venta. Por eso, para casos como el de Amucib, el acompañamiento en comercialización, permisos sanitarios y manejo de costos resulta tan importante como la maquinaria.
El modelo asociativo ayuda en ese frente. Al trabajar en grupo, las 40 mujeres pueden repartir tareas, comprar insumos en mayor volumen y presentarse ante compradores con una oferta más sólida que la de una productora individual. Para cualquier pyme rural que esté evaluando dar el salto de la materia prima al producto transformado, el caso de las mujeres de Buenaventura deja una ruta clara: crecer primero en el cultivo, tecnificar después la transformación y construir, paso a paso, los canales para vender más lejos.
Fuente principal: Gobernación del Valle del Cauca, "Chips de papachina de 'Tura' para el mundo con Valle Agro", publicado el 26 de octubre de 2026.
Preguntas frecuentes sobre los chips de papachina de Amucib
¿Qué es Amucib?
Es la Asociación de Mujeres Campesinas Negras e Indígenas de Buenaventura, una organización de base que cultiva papachina y la vende cruda o transformada en chips.
¿Cuántas mujeres participan en el proyecto de chips de papachina?
Según la Gobernación del Valle del Cauca, participan 40 mujeres de Amucib.
¿Qué es la papachina?
Es un tubérculo que hace parte de la alimentación tradicional del Pacífico colombiano. Amucib la cultiva intercalada con caña en la zona rural de Buenaventura.
¿Qué apoyo ha recibido Amucib de Valle Agro?
Ha recibido insumos y herramientas, y está prevista la entrega de maquinaria para tecnificar la producción de chips.
¿Cuánto creció el cultivo de papachina?
De acuerdo con Beatriz Mosquera Rodríguez, integrante de Amucib, la asociación pasó de 2 a 3 hectáreas de papachina gracias al apoyo recibido.
¿Cómo producen hoy los chips de papachina?
Actualmente cortan la papachina a mano con cuchillo y la fríen. La maquinaria prevista les permitirá cortar y freír de forma más tecnificada.
¿Dónde se venden los chips de papachina de Amucib?
Según la Gobernación, se venden en algunas tiendas de Buenaventura. La asociación también vende el tubérculo sin transformar.
¿Cuántos empleos genera Amucib?
Según un testimonio de la asociación recogido por la Gobernación, genera más de 20 empleos directos en Buenaventura, además del trabajo de las agricultoras y agricultores.
¿Los chips de papachina ya se exportan?
No. La Gobernación menciona que las mujeres sueñan con llegar a los mercados del mundo, pero no describe acciones concretas de exportación.
¿Qué es Valle Agro?
Es un programa de la Gobernación del Valle del Cauca orientado al desarrollo rural, que apoya a productores y asociaciones con insumos, herramientas y maquinaria.
¿Qué necesita un snack artesanal para venderse en más tiendas?
Un proceso estandarizado, el permiso o registro sanitario del Invima que corresponda, un empaque adecuado con etiquetado, costos bien calculados y canales comerciales estables.
¿Qué pueden aprender otras pymes rurales de este caso?
Que transformar un cultivo tradicional puede darle más valor, pero que el salto exige ampliar la producción, tecnificar el proceso y trabajar la comercialización.




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