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Uruguay sube el gasoil 7% y la nafta súper 2% en octubre, pero amortigua el alza internacional

hace 1 día
7 min de lectura

El Ministerio de Industria, Energía y Minería de Uruguay informó que desde el 1 de octubre de 2026 el gasoil 50S pasa a $62,79 por litro y la nafta súper a $90,45, ajustes menores a los que indicaban las referencias internacionales.


El Poder Ejecutivo de Uruguay ajustó los precios máximos de los combustibles a partir del 1 de octubre de 2026: el gasoil 50S sube 7% y queda en $62,79 por litro, la nafta súper aumenta 2% y llega a $90,45 por litro, y el supergás se mantiene en $93,56 por kilo, según informó el Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM). Los ajustes son menores a los que indicaban las referencias internacionales, que apuntaban a subas de 37% para el gasoil y de 5,5% para la nafta. Para transportistas, productores rurales y comercios que reparten mercancía, el costo del combustible vuelve a subir, aunque bastante menos de lo que pudo haber sido.


Los nuevos precios máximos desde el 1 de octubre

De acuerdo con la noticia oficial del MIEM sobre los precios de octubre, los valores quedaron así. Todos los montos están expresados en pesos uruguayos.


La nafta súper aumenta 2%, lo que equivale a $1,8 por litro, y se ubica en $90,45 por litro. El gasoil 50S, el diésel de bajo azufre que usan camiones, maquinaria agrícola y buena parte de la flota de reparto, sube 7%, unos $4 por litro, y queda en $62,79. El supergás, el gas licuado de petróleo que usan hogares y muchos negocios de comida, no cambia y se mantiene en $93,56 por kilo.


El contraste entre los dos combustibles es la clave de la noticia: el gasoil recibe el ajuste más fuerte en porcentaje, lo que pega de lleno en las actividades que mueven carga.


Lo que marcaban las referencias internacionales

El MIEM explica que el Poder Ejecutivo resolvió un ajuste menor de los precios máximos frente a lo que indicaban las referencias internacionales. Según esas referencias, la nafta debía subir 5,5% y el gasoil 37%.


En otras palabras, el Gobierno trasladó al consumidor apenas una fracción del aumento que se habría aplicado si los precios internos siguieran al pie de la letra la evolución internacional. En el gasoil, la diferencia es especialmente amplia: de una suba potencial de 37% se pasó a una de 7%.


Para una pyme, esta diferencia no es menor. Una empresa de fletes que consume miles de litros de gasoil al mes habría enfrentado un salto de costos difícil de trasladar a sus clientes en un solo mes.


La estrategia de amortiguación que rige desde abril

Según el MIEM, la decisión continúa la estrategia de amortiguación que el Gobierno aplica desde abril, con el fin de contener las variaciones provocadas por los precios internacionales del petróleo y sus derivados. Esa volatilidad está asociada al conflicto en Medio Oriente, con el precio del petróleo consolidado por encima de los 90 dólares por barril, según la misma fuente.


La fijación de precios sigue la metodología del Decreto 130/025. De acuerdo con el ministerio, cada mes se evalúan los escenarios de precios internacionales, se consideran las proyecciones de caja de la Administración Nacional de Combustibles, Alcohol y Portland (ANCAP), la empresa estatal de combustibles, para los próximos seis meses, y se toman en cuenta las referencias de la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (URSEA).


Como el ministerio considera las proyecciones de caja de ANCAP en su análisis, es razonable pensar que la amortiguación tiene límites y que dependerá de cómo evolucionen los precios internacionales en los próximos meses. Si el petróleo sigue alto, los ajustes graduales podrían continuar.


Quiénes sienten más el alza del gasoil

El gasoil es el combustible de la economía productiva. Lo usan los camiones de carga, los ómnibus, los tractores, las cosechadoras y muchos generadores. Por eso, una suba de 7% se propaga a lo largo de varias cadenas.


Un productor ganadero que traslada animales a frigorífico, una empresa de transporte que lleva granos al puerto o una distribuidora de bebidas que abastece almacenes de barrio verán aumentar su gasto en combustible desde este mes. Un tambo que usa maquinaria para alimentar a su rodeo también lo notará en su cuenta de gastos.


En cambio, los negocios que dependen sobre todo de la nafta súper, como los repartos en moto o los servicios técnicos que se mueven en auto, enfrentan un ajuste más leve, de 2%. Y los restaurantes, panaderías o rotiserías que cocinan con supergás no tendrán cambios este mes en ese insumo.


Cómo trasladar el aumento sin perder clientes

Cuando el combustible sube, la tentación es trasladar todo de inmediato. Sin embargo, en mercados competitivos, un aumento brusco de tarifas puede alejar clientes. Algunas prácticas ayudan a manejar el golpe con más orden.


  • Calcule qué porcentaje de sus costos totales representa el combustible para saber cuánto pesa realmente un aumento de 7%.

  • Revise si sus contratos con clientes incluyen una cláusula de ajuste por combustible y, si no la tienen, considérela para las próximas renovaciones.

  • Optimice rutas y cargas para reducir viajes con el vehículo a medio llenar.

  • Revise el mantenimiento de motores, neumáticos y filtros, porque un vehículo bien mantenido consume menos.

  • Comunique a sus clientes con anticipación cualquier ajuste de tarifas y explique de dónde viene.

  • Siga cada mes el anuncio oficial de precios para anticipar los siguientes ajustes.


Una empresa de mudanzas que agrupa servicios por zona o una distribuidora que reorganiza sus repartos para salir con el camión lleno pueden compensar parte del aumento sin tocar su lista de precios.


También conviene mirar el efecto indirecto. Aunque un negocio no tenga vehículos propios, sus proveedores sí los tienen, y es probable que en las próximas semanas lleguen ajustes en fletes y en precios de mercadería puesta en el local. Un almacén de barrio o una ferretería que compra a varios distribuidores puede anticiparse revisando con ellos si planean cambios de tarifa y negociando pedidos más grandes y menos frecuentes, que reducen el costo de transporte por unidad.


Qué significa para las pymes colombianas

El caso uruguayo es útil para Colombia porque muestra cómo un gobierno puede amortiguar el traslado de los precios internacionales del combustible y, al mismo tiempo, cómo esa amortiguación puede depender de las proyecciones de caja de la empresa estatal. En Colombia, el debate sobre el precio del diésel y su efecto en los costos de transporte también está presente, como lo muestra el análisis de ANIF sobre la brecha del diésel y los costos de transporte para las pymes.


La lección práctica para un transportador en la Costa Caribe o para una comercializadora de alimentos en el Eje Cafetero es la misma que para su par uruguayo: el combustible es un costo que puede cambiar cada mes y que conviene incorporar en los contratos con fórmulas de ajuste claras. Quien depende de la energía como insumo, además, debe vigilar otros frentes de costos, como el precio de la energía en bolsa y los contratos de las pymes.


Para las pymes colombianas que comercian con Uruguay, un alza del gasoil en ese país podría reflejarse en los costos logísticos de sus socios.


Lo que conviene vigilar en los próximos meses

El MIEM deja claro que la política de amortiguación se revisa mes a mes con base en los precios internacionales y en las proyecciones de caja de ANCAP. Eso significa que los empresarios uruguayos no tienen garantizado que los ajustes sigan siendo menores a los de referencia: si el petróleo se mantiene por encima de los 90 dólares por barril o sube más, la brecha entre el precio interno y el internacional podría cerrarse con nuevos aumentos.


Para una pyme, la recomendación es preparar escenarios. ¿Qué pasa con su margen si el gasoil vuelve a subir 7% el próximo mes? ¿Y si sube más? Tener esas cuentas hechas permite decidir con tiempo si ajustar tarifas, renegociar contratos o invertir en eficiencia. La publicación del MIEM sobre los precios de octubre es el punto de referencia para seguir cada nuevo anuncio.


Fuente principal: Ministerio de Industria, Energía y Minería de Uruguay, "Precios de combustibles de octubre 2026: el Poder Ejecutivo continúa su estrategia de amortiguación", publicado el 1 de octubre de 2026.


Preguntas frecuentes sobre los precios de los combustibles en Uruguay en octubre

¿Cuánto sube el gasoil en Uruguay en octubre?

El gasoil 50S sube 7%, unos $4 por litro, y queda en $62,79 por litro desde el 1 de octubre de 2026.


¿Cuál es el nuevo precio de la nafta súper?

La nafta súper aumenta 2%, unos $1,8 por litro, y se ubica en $90,45 por litro.


¿Cambia el precio del supergás?

No, el supergás se mantiene sin variación en $93,56 por kilo durante octubre.


¿En qué moneda están expresados los precios?

Los precios están expresados en pesos uruguayos, según la información del Ministerio de Industria, Energía y Minería.


¿Cuánto debían subir los combustibles según las referencias internacionales?

Según las referencias internacionales citadas por el MIEM, la nafta debía subir 5,5% y el gasoil 37%.


¿Por qué el Gobierno aplicó aumentos menores?

Porque mantiene desde abril una estrategia de amortiguación para no trasladar por completo al mercado interno la volatilidad de los precios internacionales del petróleo.


¿Qué provocó la volatilidad de los precios internacionales?

El MIEM la asocia al conflicto en Medio Oriente, con el petróleo consolidado por encima de los 90 dólares por barril.


¿Qué norma rige la fijación de los precios?

La fijación sigue la metodología del Decreto 130/025, con una evaluación mensual de escenarios internacionales y de las proyecciones de caja de ANCAP para los próximos seis meses.


¿Qué negocios sienten más el alza del gasoil?

Las empresas de transporte de carga, los productores agropecuarios con maquinaria y las distribuidoras con flota de reparto, porque el gasoil es su principal combustible.


¿Cómo puede una pyme manejar el aumento del combustible?

Puede calcular el peso del combustible en sus costos, optimizar rutas, mantener sus vehículos y pactar cláusulas de ajuste por combustible en sus contratos.


¿Qué pueden aprender las pymes colombianas de este caso?

Que el precio del combustible puede variar cada mes y que conviene incluir fórmulas de ajuste en los contratos y preparar escenarios de costos.


¿Seguirán los ajustes menores en los próximos meses?

No está garantizado, porque el MIEM revisa cada mes la política según los precios internacionales y las proyecciones de caja de ANCAP.

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