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Argentina: el ingreso per cápita familiar promedió $688.496 y el Gini subió a 0,428

hace 1 día
9 min de lectura

El INDEC informó que en el segundo trimestre de 2026 el ingreso per cápita familiar promedio en Argentina fue de $688.496, con una mediana de $500.000, y que el coeficiente de Gini subió a 0,428. Qué dice esto del bolsillo del consumidor y de las ventas de comercios y pymes.


El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) de Argentina publicó el 1 de octubre de 2026 su informe sobre la evolución de la distribución del ingreso en el segundo trimestre del año: el ingreso per cápita familiar promedio fue de $688.496 pesos argentinos, la mediana se ubicó en $500.000 y el coeficiente de Gini, que mide la desigualdad, subió a 0,428 desde 0,424 un año antes. Los datos salen de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), que cubre 31 aglomerados urbanos y una población de referencia de 30,2 millones de personas. Para un comercio, una tienda de barrio o una pyme que vende productos de consumo masivo, estas cifras dicen cuánto dinero tienen realmente sus clientes, cómo está repartido y de dónde viene. Y para las pymes colombianas, el informe es una buena lección sobre cómo leer el bolsillo del consumidor antes de fijar precios o abrir un punto de venta.


Lo que dice el INDEC sobre el ingreso de los hogares argentinos

El informe del INDEC sobre la distribución del ingreso toma la información de una muestra trimestral de 26.460 viviendas. El primer dato que conviene mirar es la diferencia entre el promedio y la mediana del ingreso per cápita familiar. El promedio fue de $688.496, mientras que la mediana fue de $500.000. La mediana es el valor que deja a la mitad de las personas por encima y a la otra mitad por debajo. Cuando el promedio supera con holgura a la mediana, suele indicar que los ingresos más altos jalan el promedio hacia arriba y que el consumidor "típico" tiene menos dinero del que sugiere la cifra media.


Por estratos, el INDEC muestra una distancia amplia: el estrato bajo tuvo un ingreso per cápita familiar promedio de $260.839, el estrato medio de $624.276 y el estrato alto de $1.672.291. Además, el 17,3% de la población tenía ingresos inferiores al 50% de la mediana, según el informe.


En el plano individual, el 62,4% de la población, unas 18.807 mil personas, percibió algún ingreso, con un promedio de $1.094.136. El ingreso de la ocupación principal promedió $1.129.527, con una mediana de $900.000.


Un Gini de 0,428: qué significa que la desigualdad suba

El coeficiente de Gini va de 0 a 1: cuanto más cerca de 1, más concentrado está el ingreso. En el segundo trimestre de 2026 llegó a 0,428, frente a 0,424 en el segundo trimestre de 2025. En la serie que presenta el informe desde el segundo trimestre de 2022, el valor más alto fue 0,467, en el primer trimestre de 2024.


La brecha entre los extremos ayuda a dimensionarlo. La mediana del decil 10 (el 10% de la población con mayores ingresos per cápita) fue de $1.800.000, y la del decil 1 (el 10% con menores ingresos) fue de $134.000. Según el INDEC, la brecha entre ambas medianas fue de 13 veces; medida por promedios, de 18 veces.


Una diferencia de 13 veces entre los extremos implica que en una misma ciudad conviven mercados muy distintos: el cliente que compra por unidad y busca la presentación más pequeña, y el que puede pagar productos premium o compras grandes. Un mismo surtido puede no servirle a ambos.


El trabajo pesa 78,1% en el bolsillo de los hogares

El ingreso total de los hogares sumó $20.763.699 millones, es decir, unos $20,76 billones, con un crecimiento nominal de 29,3% interanual. El informe presenta esa variación en términos nominales, sin descontar la inflación, así que no permite concluir por sí solo cuánto ganaron o perdieron los hogares en poder de compra real. El ingreso promedio por hogar fue de $2.037.784 y el tamaño medio del hogar, de 2,9 personas.


Lo más útil para una pyme es la composición: "Los ingresos laborales representaron el 78,1% de los ingresos totales, mientras que los ingresos no laborales alcanzaron el 21,9%", señala el INDEC. Según el informe, los ingresos no laborales provienen de jubilaciones y pensiones, subsidios y rentas de la propiedad, entre otras fuentes.


Esa proporción cambia mucho según el nivel de ingreso. En el decil 1, apenas 32,7% del ingreso viene del trabajo y 67,3% de fuentes no laborales. En el decil 10, el trabajo explica 86,6% y las fuentes no laborales 13,4%. En la práctica, un almacén en un barrio de ingresos bajos puede estar muy atado al calendario de jubilaciones y ayudas sociales; una tienda en una zona de ingresos altos, más al empleo y los salarios.


Asalariados formales e informales: dos clientes distintos

El INDEC contó 9,4 millones de asalariados con ingresos, con un promedio de $1.161.833, y 4,0 millones de no asalariados. Dentro de los asalariados, la diferencia entre quienes tienen descuento jubilatorio (empleo registrado) y quienes no lo tienen es marcada. Según el informe, "el ingreso promedio de las personas asalariadas con descuento jubilatorio fue de $1.433.794 (+26,5% interanual)", mientras que el de los asalariados sin descuento jubilatorio fue de $706.204, con un aumento de 24,9%.


Es decir, el trabajador formal ganó en promedio casi el doble que el informal. Para un comercio, vale la pena preguntarse si ambos clientes pagan igual: el asalariado registrado puede ser candidato a compras en cuotas o con tarjeta, mientras que el no registrado puede preferir compras pequeñas y pagos inmediatos. El informe no mide hábitos de pago, así que conviene confirmarlo con sus propias ventas.


La carga de dependencia y la brecha de género también mueven el consumo

Otro indicador que pocas veces se mira es la relación de dependencia. En el segundo trimestre había 122 personas no ocupadas por cada 100 ocupadas, y 61 no perceptoras de ingresos por cada 100 perceptoras. Medida por ingreso per cápita familiar, en el decil 1 la cifra sube a 307 no ocupados por cada 100 ocupados, y en el decil 10 baja a 38. Además, los hogares del decil 1 tienen en promedio 4,2 miembros, frente a 1,8 en el decil 10.


Esto significa que en los hogares de menores ingresos cada peso que entra se reparte entre más personas. En los hogares del decil más alto, más pequeños y con menos dependientes, el ingreso se reparte entre menos miembros, lo que puede dar más margen para gasto discrecional.


El informe también reporta una brecha de 26,3% en el ingreso de la ocupación principal: en promedio, las mujeres ocupadas perciben menos que los varones. Para negocios cuya clientela es mayoritariamente femenina, como salones de belleza, tiendas de ropa infantil o comercios de cuidado del hogar, es un dato que vale la pena tener presente al fijar precios.


Qué implica para comercios y pymes de consumo en Argentina

Con estas cifras, el mensaje para el comercio argentino es que el promedio engaña. Un negocio que fija precios pensando en el ingreso medio puede quedar fuera del alcance de más de la mitad de la población. Tres ejemplos concretos ayudan a verlo.


Un supermercado de barrio en el conurbano bonaerense puede tener clientes cuyo ingreso viene en buena parte de fuentes no laborales: en el decil 1, 67,3%. Le conviene evaluar inventario y promociones según el calendario de pagos de jubilaciones y ayudas, ofrecer presentaciones pequeñas y aceptar medios de pago digitales de bajo costo.


Una tienda de ropa o un local de electrodomésticos en un centro comercial apunta sobre todo a asalariados formales y a hogares de los deciles altos. Allí la financiación en cuotas y las fechas de pago de sueldos pesan más que los subsidios.


Un restaurante o una cafetería de precio medio compite por el gasto discrecional, que se concentra en los hogares con menos dependientes y más ocupados. El informe no mide el consumo, así que conviene contrastar estos datos con las ventas propias.


PYME NOTICIAS ya había mostrado otra cara del bolsillo argentino en la nota sobre la brecha de precios entre productor y consumidor que mide CAME, y sobre los costos laborales de las pequeñas empresas en la nota del Fondo de Asistencia Laboral para mipymes.


Qué pueden aprender las pymes colombianas del informe argentino

Colombia tiene su propia medición de pobreza y desigualdad a cargo del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), y la lógica de lectura es la misma. Hay cuatro aprendizajes que una pyme colombiana puede aplicar desde ya.


Primero, mirar la mediana y no solo el promedio. Si usted vende en una ciudad intermedia, conviene averiguar si el ingreso "típico" de sus clientes está por debajo del promedio que circula en titulares. Diseñar precios y empaques para ese cliente mediano reduce el riesgo de quedarse con inventario sin rotar.


Segundo, saber de dónde viene el dinero de su cliente. En Argentina, en el decil más bajo, dos de cada tres pesos llegan por fuentes no laborales. En Colombia puede haber zonas donde las transferencias, las pensiones y las remesas pesen en el gasto del hogar. Un minimercado o una droguería de barrio que conozca esos ciclos puede ajustar pedidos y promociones.


Tercero, distinguir al cliente formal del informal. La diferencia de casi el doble en ingresos entre asalariados registrados y no registrados en Argentina recuerda que la informalidad también define cómo se paga: efectivo, billeteras digitales, fiado o cuotas. En el mercado colombiano, donde conviven empleo formal e informal, ofrecer varios medios de pago es parte de la estrategia comercial y no un detalle operativo. La nota sobre el desempleo de agosto y el mapa de las ciudades según el DANE sirve para ubicar en qué ciudades el mercado laboral está más presionado.


Cuarto, usar las estadísticas públicas como estudio de mercado gratuito. El INDEC publica estos datos cada trimestre, igual que el DANE publica los suyos. Una pyme sin presupuesto para investigación de mercados puede apoyarse en ellas para decidir dónde abrir un local o qué surtido llevar.


Antes de su próxima decisión de precios o surtido, este chequeo rápido le ayuda a aterrizar estas ideas:


  • Identifique a qué segmento de ingreso pertenece la mayoría de sus clientes y compare sus precios con lo que ese segmento puede pagar.

  • Revise si las ventas de su negocio suben en fechas de pago de salarios, pensiones o transferencias, y planee inventario según ese calendario.

  • Calcule qué parte de sus ventas se paga en efectivo, transferencia, tarjeta o crédito, y asegúrese de no perder clientes por falta de un medio de pago.

  • Ofrezca al menos una línea de producto o presentación para el cliente con menor capacidad de compra.

  • Consulte cada trimestre las cifras oficiales de ingresos y empleo de su ciudad para detectar cambios a tiempo.


Cómo leer un dato de desigualdad sin caer en conclusiones apresuradas

Un Gini que pasa de 0,424 a 0,428 en un año no es, por sí solo, una señal de crisis ni de bonanza. Lo valioso del informe del INDEC está en el detalle: quién recibe el ingreso, de qué fuente y cuántas personas dependen de él. También es importante recordar que la variación de 29,3% en el ingreso total de los hogares es nominal; para saber si el poder de compra mejoró hace falta compararla con la inflación del mismo periodo, algo que este informe no hace.


Para una pyme, la lección práctica es que conocer el bolsillo de su cliente vale tanto como conocer sus costos. Un negocio que sabe cuánto gana su comprador típico, cuándo le pagan y cómo prefiere pagar fija precios más realistas y evita inventario que no rota. Puede consultar el detalle por deciles y estratos en el documento completo del INDEC.


Fuente principal: Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), "Evolución de la distribución del ingreso (EPH). Segundo trimestre de 2026", publicado el 1 de octubre de 2026.


Preguntas frecuentes sobre la distribución del ingreso en Argentina

¿Cuál fue el ingreso per cápita familiar en Argentina en el segundo trimestre de 2026?

Según el INDEC, el ingreso per cápita familiar promedio fue de $688.496 pesos argentinos y la mediana fue de $500.000. La diferencia entre ambos suele indicar que los ingresos más altos elevan el promedio.


¿Cuánto fue el coeficiente de Gini en Argentina?

El coeficiente de Gini del ingreso per cápita familiar fue de 0,428 en el segundo trimestre de 2026. Un año antes, en el segundo trimestre de 2025, había sido de 0,424.


¿Qué mide el coeficiente de Gini?

Mide qué tan concentrado está el ingreso en una población, en una escala de 0 a 1. Cuanto más cerca de 1, mayor es la desigualdad.


¿Cuándo publicó el INDEC este informe?

El INDEC publicó el informe "Evolución de la distribución del ingreso (EPH)" del segundo trimestre de 2026 el 1 de octubre de 2026 en Buenos Aires.


¿Qué tan grande es la brecha entre los hogares más ricos y los más pobres?

La mediana del ingreso per cápita del decil 10 fue de $1.800.000 y la del decil 1 de $134.000, una brecha de 13 veces. Medida por promedios, la brecha fue de 18 veces.


¿Qué parte del ingreso de los hogares argentinos viene del trabajo?

El 78,1% del ingreso total de los hogares provino del trabajo y el 21,9% de fuentes no laborales, como jubilaciones, pensiones y subsidios. En el decil más bajo, en cambio, 67,3% del ingreso es no laboral.


¿Cuánto ganan los asalariados formales frente a los informales en Argentina?

Los asalariados con descuento jubilatorio tuvieron un ingreso promedio de $1.433.794 y los que no tienen descuento jubilatorio, de $706.204. La diferencia es de casi el doble.


¿El aumento de 29,3% del ingreso de los hogares significa más poder de compra?

No necesariamente. Es un crecimiento nominal y el informe no lo ajusta por inflación, así que para medir el poder de compra real hay que compararlo con la variación de precios del mismo periodo.


¿Qué cobertura tiene la Encuesta Permanente de Hogares?

La EPH cubre 31 aglomerados urbanos con una población de referencia de 30,2 millones de personas. La muestra trimestral es de 26.460 viviendas.


¿Por qué estos datos le sirven a un comercio o a una pyme de consumo?

Porque muestran cuánto dinero tiene el cliente típico, de dónde proviene y cuántas personas dependen de él. Con esa información un negocio puede ajustar precios, presentaciones, medios de pago y calendario de inventario.


¿Qué pueden aprender las pymes colombianas de este informe?

Que conviene mirar la mediana y no solo el promedio, conocer la fuente de ingreso de sus clientes y distinguir al comprador formal del informal. Las cifras oficiales del DANE permiten hacer el mismo análisis en Colombia.

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