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Argentina: el consumidor pagó 3,84 veces lo que recibió el productor por los alimentos en agosto

hace 3 días
7 min de lectura

Actualizado: hace 1 día

El Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) muestra que el productor se quedó con el 25,7% del precio final en agosto. Las mayores brechas se dieron en limón, naranja y mandarina.


En Argentina, por cada peso que recibió el productor de alimentos agropecuarios en agosto de 2026, el consumidor pagó 3,84 pesos en el punto de venta. Así lo muestra el Índice de Precios en Origen y Destino (IPOD) de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), publicado el 30 de septiembre de 2026. El indicador también señala que el productor se quedó con el 25,7% del precio final, casi dos puntos porcentuales menos que en julio, y que las mayores diferencias se dieron en los cítricos: limón, naranja y mandarina.


El dato interesa a las pymes de toda la región porque pone en números una pregunta que se hacen a diario el agricultor, el verdulero y el dueño de un restaurante: cuánto del precio que paga el cliente final llega a quien produce y cuánto se queda en el camino. Entender esa cadena es el primer paso para negociar mejor, vender de otra manera o asociarse.


Qué mide el IPOD de CAME

El IPOD compara, cada mes, el precio que recibe el productor en origen con el que paga el consumidor en destino, es decir, en la góndola o estante del comercio. La canasta incluye 24 alimentos agropecuarios, entre frutas, hortalizas y productos como huevos y pollo.


Según CAME, el indicador usa una estructura de ponderación fija basada en los datos de finalidad del gasto de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Eso significa que no todos los productos pesan igual: los que más consumen los hogares argentinos tienen más influencia en el resultado.


Que la fuente sea un gremio de pequeñas y medianas empresas no es un detalle. CAME representa a comercios, industrias y productores regionales, de modo que el indicador refleja una preocupación concreta de sus asociados por la distribución del valor a lo largo de la cadena.


3,84 veces y un productor que se queda con 25,7%

En agosto, los precios de los 24 alimentos de la canasta se multiplicaron 3,84 veces del campo a la góndola. Dicho de otra forma, de cada 100 pesos que pagó el consumidor, cerca de 25,7 correspondieron a lo que recibió el productor.


La participación del productor bajó casi dos puntos porcentuales frente al mes anterior. Es una señal de que, en agosto, la porción del precio final que se quedó en el origen se achicó. Para un productor pequeño, que no tiene capacidad de almacenar ni de llegar directo al consumidor, ese tipo de movimientos se siente en el flujo de caja.


Cítricos, las brechas más altas del mes

Los productos con mayor distancia entre origen y destino fueron el limón, con una brecha de 15,8 veces; la naranja, con 15,7 veces, y la mandarina, con 13,4 veces. En esos casos, el precio que paga el consumidor multiplica más de trece veces lo que recibe quien cultiva la fruta.


Una brecha así no se explica con un solo factor, y el informe de CAME no detalla las causas. En la práctica, entre la finca y el estante se suman la cosecha, el empaque, el transporte, el almacenamiento, las pérdidas por producto que se daña, los márgenes de mayoristas y minoristas y los impuestos. Cuanto más perecedero es un producto y más eslabones tiene su cadena, más espacio hay para que la diferencia crezca.


Para un productor de cítricos, este dato es una herramienta de negociación. Si el consumidor paga más de 13 veces lo que él recibe, vale la pena explorar canales donde capte una parte mayor del valor, como la venta directa a fruterías, restaurantes o ferias.


Huevos, pollo y calabaza, donde el campo y la góndola están más cerca

En el otro extremo están los productos con menor brecha: la calabaza, conocida como ahuyama en buena parte de Colombia, con 1,7 veces; los huevos, con 2,2 veces, y el pollo, con 2,3 veces.


En estos productos, la cadena suele ser más corta o más eficiente, y el producto se conserva mejor. El informe no explica estas diferencias, pero una lectura posible del caso del huevo y el pollo es que, cuando hay productores organizados y canales de distribución establecidos, la diferencia entre lo que recibe el campo y lo que paga el hogar puede mantenerse más contenida.


Precios al productor: bajan en el mes y suben 26,1% en el año

El informe también sigue los precios en origen. En agosto, los precios que recibió el productor subieron 26,1% frente al mismo mes del año anterior, pero bajaron 2,4% respecto de julio.


Dentro de ese promedio hubo movimientos muy fuertes. Las mayores bajas mensuales en origen se dieron en el zapallito, un tipo de calabacín, con -45%; la pera, con -32%; la acelga, con -29%, y la papa, con -22,5%. Las mayores subas se registraron en la mandarina, con +84,6%; la calabaza, con +43,6%, y el brócoli, con +39,7%.


Estas oscilaciones muestran lo volátil que es el ingreso de un productor de frutas y hortalizas. Un agricultor que vende papa pudo ver caer su precio en origen más de una quinta parte en un solo mes, sin que eso signifique que sus costos de producción bajaran en la misma medida.


Tres negocios que pueden usar este dato

El primer caso es el de la verdulería o frutería de barrio. Conocer la brecha por producto le permite revisar dónde está comprando y si puede acortar la cadena con compras directas a productores o a cooperativas. Si en los cítricos la diferencia es tan alta, un acuerdo directo con una finca puede mejorar su margen y su precio al público.


El segundo es el del productor que se organiza. Una asociación de productores de cítricos u hortalizas puede usar indicadores como el IPOD para mostrar a compradores, mayoristas y autoridades cuánto del precio final llega a sus asociados, y para justificar inversiones en empaque, frío o transporte propio.


El tercero es el del restaurante o servicio de alimentación. Para un negocio que compra fruta y verdura todos los días, la volatilidad en origen es una alerta para revisar menús, negociar precios por temporada y reemplazar productos cuando su precio se dispara, como pasó con la mandarina en agosto.


Qué pueden aprender los productores y comerciantes colombianos

El IPOD es un ejemplo de cómo un gremio de pymes convierte una queja recurrente en un dato mensual que se puede seguir y discutir. En Colombia, la tensión entre lo que recibe el campesino y lo que paga el consumidor también es frecuente, y los gremios, las cámaras de comercio y las asociaciones de productores podrían construir mediciones propias, por producto y por región, para negociar con evidencia.


Para el pequeño productor colombiano, el aprendizaje práctico es medir su propia brecha. Comparar el precio al que vende en finca con el que ve en el supermercado o la plaza de su ciudad le dice cuánto valor se queda en el camino y dónde podría capturar una parte. Experiencias como la del café especial de Nariño que logró precios excepcionales muestran que diferenciar el producto y acercarse al comprador final cambia la ecuación.


Para el comercio, el dato también dialoga con las tendencias del consumo en la calle y en el barrio, como lo muestran las cifras recientes sobre vendedores ambulantes en Colombia, un canal muy ligado a frutas y verduras. En otro frente, Argentina viene tomando medidas que afectan a las mipymes, como el Fondo de Asistencia Laboral, que conviene seguir para entender ese mercado.


Chequeo para medir y reducir su propia brecha

Si su negocio produce, distribuye o vende alimentos frescos, estas preguntas le ayudan a empezar:


  • ¿Sabe cuánto recibe en origen y cuánto paga el consumidor final por sus principales productos?

  • ¿Cuántos intermediarios hay entre su finca o su proveedor y el cliente final?

  • ¿Qué parte de su producto se pierde por daño, frío insuficiente o transporte lento?

  • ¿Puede vender una parte de manera directa, en ferias, a restaurantes o a tiendas de barrio?

  • ¿Está asociado con otros productores o comerciantes para negociar volumen, transporte o empaque?


El informe de CAME deja una enseñanza que sirve más allá de Argentina: en los alimentos frescos, buena parte del valor se juega entre la finca y el estante. Las pymes que conocen esa cadena, la miden y buscan acortarla tienen más posibilidades de ganar margen sin trasladar todo el costo al consumidor. Puede consultar el informe completo del IPOD de agosto para revisar los datos.


Fuente principal: Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), "La brecha de precios entre productor y consumidor fue de 3,84 veces en agosto", publicado el 30 de septiembre de 2026.


Preguntas frecuentes sobre la brecha de precios entre productor y consumidor en Argentina

¿Qué es el IPOD de CAME?

Es el Índice de Precios en Origen y Destino de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Compara cada mes el precio que recibe el productor con el que paga el consumidor en 24 alimentos agropecuarios.


¿Cuál fue la brecha de precios en agosto de 2026?

Según CAME, los precios de los 24 alimentos se multiplicaron 3,84 veces del campo a la góndola. Por cada peso que obtuvo el productor, el consumidor pagó 3,84 pesos.


¿Qué porcentaje del precio final se quedó el productor?

El productor explicó el 25,7% del precio de venta final en agosto, casi dos puntos porcentuales menos que en julio.


¿Qué productos tuvieron la brecha más alta?

El limón, con 15,8 veces; la naranja, con 15,7 veces, y la mandarina, con 13,4 veces.


¿Qué productos tuvieron la brecha más baja?

La calabaza, con 1,7 veces; los huevos, con 2,2 veces, y el pollo, con 2,3 veces.


¿Cómo variaron los precios al productor en agosto?

Subieron 26,1% frente a agosto del año anterior y bajaron 2,4% respecto de julio de 2026.


¿Qué productos bajaron más de precio en origen?

El zapallito (-45%), la pera (-32%), la acelga (-29%) y la papa (-22,5%) tuvieron las mayores bajas mensuales.


¿Qué productos subieron más de precio en origen?

La mandarina (+84,6%), la calabaza (+43,6%) y el brócoli (+39,7%) registraron las mayores subas.


¿Cómo se pondera la canasta del IPOD?

CAME usa una estructura de ponderación fija basada en los datos de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) del INDEC.


¿Explica CAME por qué la brecha es tan alta en los cítricos?

El informe no detalla las causas. En general, entre la finca y el estante se suman empaque, transporte, almacenamiento, pérdidas, márgenes de intermediarios e impuestos.


¿Para qué le sirve este dato a una pyme colombiana?

Le sirve como referencia para medir su propia brecha entre origen y destino, negociar con evidencia y evaluar canales de venta directa o asociativa.


¿Qué puede hacer un pequeño productor para captar más valor?

Puede vender una parte de manera directa, asociarse con otros productores para negociar volumen y transporte, y reducir pérdidas con mejor empaque y frío.

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