
Argentina: la producción industrial pyme cae 2,4% en septiembre y acumula una baja de 7,3% en el año
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó el 5 de noviembre que las fábricas pyme produjeron 2,4% menos que hace un año, aunque mejoraron 0,8% frente a agosto. Químicos y plásticos, alimentos y textil lideran la caída.
La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó el 5 de noviembre de 2026 que la producción industrial pyme bajó 2,4% en septiembre frente al mismo mes de 2025. En la comparación con agosto, la serie desestacionalizada, que elimina los efectos propios de cada época del año, mostró una mejora de 0,8%. Aun así, en los primeros nueve meses del año la actividad de las fábricas pequeñas y medianas acumula una caída de 7,3%. El uso de la capacidad instalada promedió 55,6%, es decir, cerca de 44% de la capacidad de estas empresas quedó sin utilizar. Para cualquier pyme manufacturera de la región, el informe es una radiografía útil de qué ramas resisten y cuáles pierden cuando el consumo interno se debilita y la competencia importada aumenta.
Una caída anual que se modera, pero no se revierte
El dato de septiembre combina dos lecturas. Por un lado, la industria pyme sigue produciendo menos que hace un año, y la baja acumulada de 7,3% entre enero y septiembre confirma que 2026 ha sido un año difícil para las fábricas pequeñas. Por otro, el avance de 0,8% frente a agosto sugiere que el deterioro dejó de profundizarse, al menos en el margen.
La CAME atribuye el cuadro a "la debilidad persistente del consumo interno y la lentitud en la circulación de liquidez". En términos prácticos, los clientes compran menos y pagan más tarde, y eso se nota en la planta. Según la confederación, "el mercado continuó operando bajo órdenes reducidas y de estricta reposición", es decir, los compradores solo piden lo que necesitan para reponer existencias, sin acumular inventario.
El informe describe además que las fábricas trabajaron con pedidos fraccionados y con demoras en las cobranzas. La respuesta de muchas empresas fue producir solo contra orden confirmada, pedir anticipos a sus clientes y recurrir a promociones comerciales para mover mercadería.
Las ramas que más cayeron: químicos, alimentos y textil
La mitad de las ramas relevadas cayó y la otra mitad creció. Las peores fueron tres:
Químicos y plásticos registró la mayor baja del periodo, con 11,6% anual, y usó 53,6% de su capacidad. La CAME señala que la competencia de productos importados condicionó a textiles y plásticos. En el conjunto de la industria, el informe menciona que las tarifas de energía eléctrica y los fletes presionaron las estructuras de costos, "en especial en extrusión y procesos continuos", que son líneas de uso intensivo de electricidad. En cambio, insumos como las resinas se mantuvieron relativamente estables.
Alimentos y bebidas cayó 7,6% anual, con una capacidad utilizada de 59,2%. Hubo algo de alivio por la producción anticipada de bebidas y panificados de cara al verano, pero las fábricas absorbieron aumentos en insumos como las harinas, lo que recortó sus márgenes brutos.
Textil e indumentaria bajó 5,7% anual y fue la rama con menor aprovechamiento de planta, con 52,2%. La CAME vuelve a mencionar la presión de los productos importados, que compiten directamente con la confección local.
Las ramas que crecieron: madera, metalmecánica y papel
En el otro extremo, tres ramas mostraron números positivos:
Madera y muebles creció 4,5% anual y usó 59,1% de su capacidad, impulsada por la demanda de carpintería para viviendas.
Metal, maquinaria y equipo, y material de transporte subió 4,1% anual, aunque con una capacidad utilizada de apenas 52,3%. El dato tiene una explicación particular: el agro postergó la renovación de maquinaria pesada y se volcó a reparaciones mecánicas, lo que generó trabajo en "estructuras metálicas y reformas de transporte agroindustrial". Es decir, el sector creció por reparar lo existente, no por vender equipos nuevos. En insumos, el informe indica que la chapa y los perfiles se mantuvieron relativamente estables.
Papel e impresiones creció 1,1% anual y fue la rama con mayor uso de capacidad, 62,4%. La demanda llegó por cartelería, campañas comerciales y pedidos vinculados al Día de la Madre, aunque las fábricas tuvieron que absorber aumentos en las "bobinas de papel".
Costos que suben y márgenes que se achican
Un hilo común recorre el informe: las fábricas pyme pagan más por fletes, electricidad e insumos como harinas y bobinas de papel, pero no logran trasladar esos aumentos a sus precios porque la demanda no lo permite. El resultado es un recorte de los márgenes brutos.
Esta dinámica es la más peligrosa para una pyme, porque puede mantener el volumen de ventas mientras pierde rentabilidad sin notarlo de inmediato. Una panificadora industrial que vende la misma cantidad de producto que hace un año, pero con harina y electricidad más caras, puede estar ganando bastante menos. Lo mismo vale para una extrusora de plástico que compite con importados y no puede subir precios.
La experiencia de las fábricas argentinas sugiere algunas prácticas que cualquier pyme manufacturera puede revisar:
Calcular el margen bruto por producto, no solo el total de ventas, para detectar dónde se están absorbiendo costos.
Producir contra pedido confirmado cuando la demanda es incierta, para no inmovilizar capital en inventario.
Pedir anticipos o acortar plazos de cobro a clientes con historial de demora.
Revisar el consumo eléctrico de las líneas continuas y evaluar cambios de turnos o mantenimiento preventivo.
Buscar nichos de reparación y servicio técnico cuando los clientes postergan compras de equipos nuevos.
Capacidad ociosa: la otra cara del ajuste
El uso promedio de la capacidad instalada, de 55,6%, es quizá el dato más revelador del informe. Una fábrica que opera a poco más de la mitad de su potencial reparte sus costos fijos, como arriendos, mantenimiento, salarios del personal estable y servicios, entre menos unidades producidas. Eso eleva el costo de cada producto y reduce la competitividad frente a importados que llegan producidos a gran escala.
Las ramas con menor uso de planta, textil (52,2%) y metalmecánica (52,3%), son las que reparten sus costos fijos entre menos unidades. En cambio, papel e impresiones (62,4%), alimentos y bebidas (59,2%) y madera y muebles (59,1%) operan algo más cerca de un nivel sostenible, aunque todavía lejos de su capacidad plena.
Este panorama es consistente con otros indicadores que PYME NOTICIAS ha seguido sobre Argentina, como el informe que mostró que las pymes industriales suman 14 trimestres de caída y la medición del INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) sobre el uso de la capacidad instalada en agosto.
Qué significa para las pymes colombianas
El informe de la CAME deja una alerta directa para Colombia. Las ramas textil y química, las más sensibles a la competencia importada, fueron las más golpeadas en Argentina. En Colombia, la confección y los textiles ya figuran entre las actividades con peor desempeño, como mostró la caída de la producción industrial de agosto según el DANE. Para los confeccionistas de Bogotá, Medellín, Cali o Bucaramanga que compiten con prendas asiáticas, el caso argentino muestra que, sin diferenciación, la presión de los importados se traduce en planta ociosa y márgenes cada vez más estrechos.
Hay también un aprendizaje positivo. Las ramas que crecieron en Argentina lo hicieron por nichos concretos: carpintería para vivienda, reparación de maquinaria agrícola y cartelería para campañas comerciales. Una metalmecánica colombiana en zonas agrícolas, por ejemplo, puede encontrar demanda en reparación y adaptación de equipos cuando los productores no tienen liquidez para renovar.
Finalmente, la práctica de producir contra pedido, pedir anticipos y vigilar las cobranzas es igual de útil para una pyme colombiana que enfrenta clientes que pagan tarde. La liquidez, más que las ventas, es la que define cuánto aguanta una fábrica pequeña en un periodo de demanda débil.
Lo que hay que seguir en los próximos meses
La mejora de 0,8% frente a agosto abre una pregunta: si se trata del inicio de una recuperación o de un rebote puntual. Los factores de fondo que describe la CAME, el consumo débil, la liquidez lenta y la competencia importada, siguen presentes.
Para las fábricas pyme, los indicadores a vigilar serán el uso de la capacidad instalada, la evolución de las tarifas de electricidad y de los fletes, y la capacidad de trasladar costos a precios sin perder clientes. La temporada de fin de año y el verano pueden dar algo de aire a alimentos, bebidas e impresiones, pero la recuperación de ramas como textil y químicos dependerá de que el consumo interno repunte.
Fuente principal: Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), "La producción industrial pyme bajó 2,4% en el mes de septiembre", publicado el 5 de noviembre de 2026.
Preguntas frecuentes sobre la producción industrial pyme en Argentina
¿Cuánto cayó la producción industrial pyme de Argentina en septiembre de 2026?
Cayó 2,4% frente a septiembre de 2025, según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), que publicó el dato el 5 de noviembre de 2026.
¿Mejoró la producción frente a agosto?
Sí. En la serie desestacionalizada, la producción industrial pyme subió 0,8% frente a agosto de 2026.
¿Cuánto acumula la caída en 2026?
En los primeros nueve meses de 2026, la producción industrial pyme acumula una baja de 7,3% frente al mismo periodo de 2025.
¿Qué ramas cayeron más?
Las mayores caídas fueron químicos y plásticos (-11,6%), alimentos y bebidas (-7,6%) y textil e indumentaria (-5,7%).
¿Qué ramas crecieron?
Crecieron madera y muebles (+4,5%), metal, maquinaria y equipo y material de transporte (+4,1%) y papel e impresiones (+1,1%).
¿Cuánta capacidad instalada usaron las fábricas pyme?
El uso promedio de la capacidad instalada fue de 55,6%. El mínimo fue textil e indumentaria, con 52,2%, y el máximo papel e impresiones, con 62,4%.
¿Por qué cayó la producción según la CAME?
La CAME lo atribuye a la debilidad persistente del consumo interno, la lentitud en la circulación de liquidez y la competencia de productos importados en ramas como textil y plásticos.
¿Qué costos aumentaron para las fábricas pyme?
Subieron los fletes logísticos, las tarifas de electricidad y algunos insumos como las harinas y las bobinas de papel. Muchas empresas absorbieron esos aumentos y redujeron sus márgenes.
¿Por qué creció la metalmecánica pyme?
Porque el agro postergó la compra de maquinaria pesada nueva y se volcó a reparaciones mecánicas, lo que generó trabajo en estructuras metálicas y reformas de transporte agroindustrial.
¿Cómo respondieron las fábricas a la demanda débil?
Produjeron contra orden confirmada, pidieron anticipos a sus clientes y usaron promociones comerciales, ante pedidos fraccionados y demoras en las cobranzas.
¿Qué lección deja este informe para las pymes colombianas?
Que las ramas textil y química, sensibles a importaciones, son las más vulnerables, y que buscar nichos de servicio y cuidar la liquidez ayuda a resistir periodos de demanda débil.




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