
Perú: la Cámara de Comercio de Lima pide reglas claras en la valoración aduanera para no castigar a los importadores formales
La Cámara de Comercio de Lima, a través de su gremio XCOM, presentó una agenda para reducir la incertidumbre aduanera y pidió combatir la subvaluación con criterios técnicos consistentes, en un foro con expertos de Argentina, Brasil y Colombia.
La Cámara de Comercio de Lima (CCL), a través de su Gremio de Comercio Exterior (XCOM), planteó una agenda para reducir la incertidumbre aduanera en Perú y pidió combatir la subvaluación y el fraude con "criterios técnicos consistentes", sin crear incertidumbre innecesaria para las empresas formales. Lo hizo en el X Foro Internacional sobre Valoración Aduanera, "Derechos del importador y agenda pendiente", realizado el 20 y 21 de octubre de 2026, cuyo balance publicó La Cámara, la revista digital de la CCL, el 24 de octubre. En el foro participaron especialistas de Perú, Argentina, Brasil y Colombia. El tema le importa a cualquier pyme importadora, porque una duda sobre el precio declarado de una mercancía puede traducirse en mayores tributos, demoras en la entrega y capital de trabajo inmovilizado.
Qué pidió la Cámara de Comercio de Lima
Según el balance del foro publicado por la Cámara de Comercio de Lima, los especialistas coincidieron en la necesidad de fortalecer la previsibilidad normativa, la seguridad jurídica y el respeto a los derechos del importador como condiciones para impulsar el comercio exterior y la inversión. El propósito declarado del encuentro es aportar a un sistema aduanero peruano más transparente, predecible y eficiente.
En la inauguración, el segundo vicepresidente de la CCL, Félix Yapur, señaló que el comercio exterior necesita controles eficientes, pero también reglas claras, procedimientos razonables y respeto pleno a los importadores que cumplen la normativa vigente. Su planteamiento central fue que la lucha contra la subvaluación y el fraude aduanero debe hacerse con criterios técnicos consistentes, de manera que no castigue con incertidumbre a las empresas que operan en la formalidad.
La CCL no presentó en su nota un listado de medidas puntuales ni cifras. La agenda que menciona el título se refiere a cuatro ideas generales: predictibilidad, seguridad jurídica, derechos del importador y diálogo permanente con la autoridad aduanera.
La valoración aduanera explicada para el dueño de una pyme
La valoración aduanera es el proceso con el que se determina el valor de una mercancía importada para calcular los aranceles y demás tributos que se pagan al ingresarla al país. Como regla general en los países que aplican el Acuerdo sobre Valoración de la OMC (Organización Mundial del Comercio), la base es el precio realmente pagado o por pagar por la mercancía, con algunos ajustes previstos en las normas.
El problema aparece cuando la autoridad considera que el precio declarado es demasiado bajo frente a lo que suele pagarse por productos similares. En ese caso puede pedir documentos adicionales, ajustar el valor y cobrar la diferencia de tributos. Esa facultad existe para frenar la subvaluación, una práctica en la que algunos importadores declaran precios artificialmente bajos para pagar menos. Pero cuando los criterios no son claros, también puede alcanzar a un importador honesto que consiguió un buen precio de un proveedor, compró un saldo de inventario o negoció un descuento por volumen.
Para una pyme, la diferencia entre ambos escenarios no es teórica. Un ajuste de valor sobre un contenedor puede comerse el margen de toda una temporada de ventas.
El precio pagado y los medios de pago, en el centro del debate
De acuerdo con la CCL, el foro analizó dos aspectos clave para las empresas importadoras: la acreditación del precio efectivamente pagado o por pagar y el uso de medios de pago en las operaciones de importación. Los otros temas centrales fueron las modificaciones normativas, el control del valor aduanero y la necesidad de garantizar predictibilidad y seguridad jurídica para los operadores de comercio exterior.
Acreditar el precio significa poder demostrar, con documentos, que lo que se declaró en aduana coincide con lo que de verdad se pagó al proveedor. Ahí entran la factura comercial, el contrato o la orden de compra, la correspondencia con el proveedor y, sobre todo, la prueba del pago. Por eso el uso de medios de pago trazables, como transferencias bancarias o cartas de crédito, se vuelve tan importante: un pago en efectivo o por canales informales es mucho más difícil de sustentar si la autoridad pide pruebas.
La nota de la CCL no detalla qué conclusiones dejó el foro sobre estos puntos ni qué cambios normativos se discutieron. Lo que sí deja claro es que la carga de la prueba del precio es una de las preocupaciones principales de los importadores peruanos.
Diálogo con la Sunat como camino para resolver dudas
El presidente del Gremio de Comercio Exterior de la CCL, Oscar Vásquez, agradeció la participación de la superintendenta nacional de Aduanas y de Administración Tributaria, Marilú Llerena, en las actividades del gremio. La Sunat (Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria) es la entidad que en Perú cumple funciones de autoridad tributaria y aduanera.
Según el texto publicado por La Cámara, la revista de la CCL, Vásquez destacó la importancia de mantener un diálogo permanente con la autoridad aduanera. Explicó que estos espacios permiten trasladar a la Sunat las principales preocupaciones de los importadores sobre la tributación aduanera, con el fin de que se tengan en cuenta en el diseño y la aplicación de las políticas.
El tono del gremio no es de confrontación. La CCL reconoce la necesidad de controles y de combatir el fraude, y pide que esos controles se apliquen con reglas que las empresas puedan conocer y anticipar.
Los importadores pequeños, los más expuestos
Una gran empresa importadora suele tener un área de comercio exterior, asesores aduaneros permanentes y la capacidad financiera para pagar garantías o esperar la resolución de un reclamo. Una pyme no. Cuando a un importador pequeño le cuestionan el valor de una mercancía, el impacto llega por varios frentes: el pago adicional de tributos, el costo de almacenamiento mientras se resuelve el caso y la venta que se pierde porque el producto no llegó a tiempo a la vitrina.
Los sectores más expuestos son los que traen mercancía de alta rotación y precios muy variables. Un comercializador de ropa y calzado que compra lotes en Asia, una ferretería que importa herramientas, una tienda de repuestos para motos o un distribuidor de artículos de tecnología manejan precios que cambian según el proveedor, el volumen y la temporada. Esa variación es normal en el negocio, pero puede despertar sospechas si la autoridad compara contra referencias que no reflejan esas condiciones.
El caso de la confección peruana ilustra cómo se cruzan importaciones y producción local. PYME NOTICIAS informó que en Perú El Niño elevó 23% la importación de blusas y Gamarra estima pérdidas de más de S/ 1.000 millones en invierno. En mercados así es común que los productores nacionales pidan control frente a la subvaluación y que los importadores formales pidan que ese control no los ponga en la misma bolsa que a quienes hacen fraude.
Un chequeo para documentar bien el precio de sus importaciones
Sin importar el país, hay prácticas que reducen el riesgo de que una aduana cuestione el valor declarado. Antes de su próxima compra en el exterior, revise:
¿Cada importación tiene factura comercial, orden de compra o contrato que coincidan en precio, cantidad y condiciones de entrega?
¿Paga a sus proveedores por medios trazables, como transferencia bancaria o carta de crédito, y guarda los soportes?
¿Puede explicar por escrito por qué consiguió un precio bajo, por ejemplo un descuento por volumen, un saldo o una promoción del proveedor?
¿Conserva la correspondencia con el proveedor donde se negoció el precio?
¿Su agente de aduanas conoce el historial de precios de sus productos y le avisa si una declaración puede generar dudas?
Ese archivo ordenado no evita los controles, pero acorta mucho el tiempo de respuesta cuando la autoridad pide pruebas.
Qué significa para las pymes colombianas que importan
Colombia fue uno de los países invitados a compartir su experiencia en el foro de Lima, junto con Argentina y Brasil, para identificar buenas prácticas para el sistema aduanero peruano. La nota de la CCL no describe qué expusieron los especialistas colombianos, pero el solo hecho de que el caso colombiano sirva de referencia es una señal para los importadores de este lado.
En Colombia, la DIAN (Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales) también controla el valor declarado de las mercancías y puede cuestionarlo cuando no está bien sustentado. Colombia y Perú, además, son miembros de la CAN (Comunidad Andina), que tiene normas comunes sobre valoración aduanera. Eso significa que las buenas prácticas de documentación que preocupan a los importadores peruanos son las mismas que le sirven a una pyme colombiana: prueba del pago, coherencia entre documentos y capacidad de explicar el precio.
Las pymes colombianas también enfrentan sus propios retos logísticos y de trámite. Este medio informó que MinHacienda propone abrir el tránsito aduanero desde los puertos de Urabá para descongestionar Buenaventura, una muestra de que las reglas aduaneras y la eficiencia de los puertos pesan cada vez más en la competitividad de quienes importan.
Para un importador colombiano que compra en Perú o vende a ese mercado, el debate también importa por otra razón: cualquier cambio en la forma en que la Sunat controla el valor puede afectar los tiempos de despacho de sus propias mercancías en ese país.
La agenda gremial que sigue en Perú
La CCL ha mantenido una agenda activa frente a decisiones que afectan a las empresas. Este mismo mes, por ejemplo, la Cámara de Comercio de Lima pidió archivar la cuota obligatoria de 7% de jóvenes en las planillas. En el frente aduanero, la décima edición del foro de valoración muestra que el tema es una preocupación recurrente del gremio.
Lo que queda por ver es si el diálogo con la Sunat se traduce en criterios publicados, guías para los importadores o cambios en los procedimientos de control. Mientras eso ocurre, la recomendación práctica para cualquier pyme que importe, en Perú o en Colombia, es tratar la documentación del precio como parte del costo de la compra y no como un trámite posterior. Un expediente completo el día que llega la mercancía vale más que cualquier reclamo después de que la aduana ya ajustó el valor.
Fuente principal: Cámara de Comercio de Lima, "CCL plantea agenda para reducir incertidumbre aduanera y fortalecer competitividad de importadores", publicado el 24 de octubre de 2026.
Preguntas frecuentes sobre la valoración aduanera en Perú
¿Qué pidió la Cámara de Comercio de Lima sobre la valoración aduanera?
Pidió combatir la subvaluación y el fraude aduanero con criterios técnicos consistentes, reglas claras, procedimientos razonables y respeto a los importadores formales, sin crear incertidumbre innecesaria para las empresas.
¿Cuándo se realizó el X Foro Internacional sobre Valoración Aduanera?
Se realizó el 20 y 21 de octubre de 2026, organizado por el Gremio de Comercio Exterior (XCOM) de la CCL, y el balance se publicó el 24 de octubre.
¿Qué países participaron en el foro?
Participaron especialistas de Perú, Argentina, Brasil y Colombia, que compartieron experiencias para identificar buenas prácticas para el sistema aduanero peruano.
¿Qué es la valoración aduanera?
Es el proceso para determinar el valor de una mercancía importada, que sirve de base para calcular los aranceles y tributos. Por regla general parte del precio realmente pagado o por pagar.
¿Qué es la subvaluación?
Es declarar en aduana un precio más bajo que el real para pagar menos tributos. Es una práctica que las autoridades aduaneras buscan detectar y sancionar.
¿Por qué preocupa a los importadores formales el control del valor?
Porque, si los criterios no son claros, un importador que consiguió un precio bajo legítimo puede recibir ajustes de valor, pagar más tributos y sufrir demoras en la entrega.
¿Qué papel tienen los medios de pago en una importación?
Sirven como prueba de que el precio declarado es el que realmente se pagó. Las transferencias bancarias o cartas de crédito son más fáciles de sustentar que los pagos informales.
¿Quién es la autoridad aduanera en Perú?
Es la Sunat, Superintendencia Nacional de Aduanas y de Administración Tributaria, dirigida por la superintendenta Marilú Llerena, quien participó en actividades del gremio XCOM.
¿La CCL propuso medidas concretas o cambios de normas?
Su nota no enumera medidas puntuales ni cifras. La agenda se centra en predictibilidad, seguridad jurídica, derechos del importador y diálogo permanente con la Sunat.
¿Qué tipo de pymes son más vulnerables a ajustes de valor?
Las que importan mercancía de precios variables y alta rotación, como ropa y calzado, herramientas, repuestos o artículos de tecnología, y que no tienen áreas especializadas de comercio exterior.
¿Qué puede aprender una pyme colombiana de este debate?
Que documentar bien el precio pagado, pagar por medios trazables y guardar la negociación con el proveedor reduce el riesgo de cuestionamientos de la DIAN, que también controla el valor declarado.
¿Qué documentos conviene guardar en cada importación?
La factura comercial, la orden de compra o contrato, los soportes de pago y la correspondencia con el proveedor donde se pactó el precio y las condiciones de entrega.




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