
México impone una norma de emergencia al cemento: cada producto y cada planta necesitarán certificado
La Secretaría de Economía de México publicó en el Diario Oficial de la Federación la NOM-EM-023-SE-2026, que obliga a fabricantes, importadores y comercializadores de cemento hidráulico a certificar cada producto por planta y a etiquetar cada saco.
La Secretaría de Economía de México expidió la Norma Oficial Mexicana (NOM) de emergencia NOM-EM-023-SE-2026, publicada en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 2 de noviembre de 2026, que obliga a todo el que fabrique, importe o comercialice cemento hidráulico para la construcción en ese país a obtener un certificado de conformidad por cada producto y por cada planta productora, y a identificar en cada saco quién lo produjo y de dónde viene. Según su texto, la medida busca prevenir la comercialización de cementos que no cumplan las condiciones de desempeño requeridas y proteger al mercado formal, y le importa a cualquier pyme que venda, distribuya o compre cemento en México, desde una ferretería de barrio hasta una pequeña constructora.
La norma fue firmada en Ciudad de México el 26 de octubre de 2026 por Lilian Aurora Pérez Ornelas, directora general de Normas de la Secretaría de Economía. Su texto completo está disponible en la página oficial de la NOM-EM-023-SE-2026 en el DOF, y la fecha de publicación aparece en el listado de Normas Oficiales del Diario Oficial de la Federación. Ese listado rotula como emisor a la Secretaría de Energía (SENER), pero el propio texto de la norma la atribuye a la Secretaría de Economía: así lo indica su preámbulo, la clave lleva el sufijo SE y la firma la Dirección General de Normas de esa secretaría.
Un mercado informal de 576.000 toneladas de cemento al año
La razón de fondo es económica. En la justificación de la norma, la autoridad mexicana estima que existe un mercado fuera del marco regulatorio de al menos 576.000 toneladas de cemento al año. Según el mismo documento, ese mercado genera un impacto directo de por lo menos 3.000 millones de pesos al año y podría sumar otros 2.800 millones de pesos por el cemento importado que se destina a empresas informales. En total, la afectación estimada ronda los 5.800 millones de pesos anuales.
Detrás de esas cifras hay un problema que cualquier comerciante de materiales reconoce: cuando un producto entra al mercado sin certificar, compite por precio con el que sí cumple, y quien compra no tiene forma fácil de saber si el saco que lleva a la obra resistirá lo que promete. La norma de emergencia intenta cerrar esa brecha con dos herramientas: certificación obligatoria y etiquetado con trazabilidad.
Quién queda obligado: fabricantes, importadores y comercializadores
El campo de aplicación es amplio. La norma cubre los cementos hidráulicos utilizados en el sector de la construcción que se fabriquen, importen o comercialicen en territorio mexicano. Eso significa que la obligación no se queda en las grandes cementeras: también alcanza al importador que trae el producto de otro país y al comercializador que lo pone en el mercado.
Los tipos de cemento cubiertos son el Portland ordinario (CPO), el Portland puzolánico (CPP), el que incorpora escoria granulada de alto horno (CPEG) y el compuesto (CPC). La norma fija además clases resistentes de 20, 30, 30R, 40 y 40R, medidas en newtons por milímetro cuadrado, y características especiales como resistencia a sulfatos, baja reactividad álcali-agregado, bajo calor de hidratación y cemento blanco. Para cada caso establece límites de composición, tiempos de fraguado, estabilidad de volumen y contenido de trióxido de azufre, verificados con normas mexicanas (NMX) de métodos de prueba.
Un certificado por producto y por planta, que no se puede ceder
El corazón de la norma es el Certificado de Conformidad de Producto. Lo expide un organismo de certificación de producto acreditado por una entidad de acreditación y aprobado por la Secretaría de Economía, y se otorga por producto y por planta productora. Es decir, una misma marca que se fabrica en dos plantas distintas necesita dos certificados.
El certificado puede otorgarse a fabricantes, importadores y comercializadores, pero es intransferible: no se puede prestar ni ceder a otra empresa, y su uso indebido se sanciona conforme a la Ley de Infraestructura de la Calidad. Para obtenerlo, el solicitante pasa por muestreo y pruebas de laboratorio. Las muestras se toman por triplicado y pueden recogerse en la planta, en un centro de distribución, en un almacén, en un punto de venta, en la obra o, en el caso de las importaciones, en el punto de entrada al país.
La norma también fija plazos concretos para el trámite. El organismo tiene cinco días hábiles para notificar deficiencias en la documentación, y el solicitante cuenta con 15 días hábiles para corregirlas. Una vez completa la información, el organismo responde en siete días hábiles.
Sesenta días para corregir antes de perder el certificado
Obtener el certificado no es el final. La norma prevé un seguimiento con frecuencias mínimas de control: por ejemplo, dos pruebas semanales de resistencia a la compresión y de tiempo de fraguado, y una semanal de estabilidad en autoclave.
Si el organismo de certificación detecta un incumplimiento, notifica al titular y suspende el certificado. A partir de ahí, la empresa tiene 60 días naturales para aclarar o subsanar la falla. Si no lo hace, el organismo procede a la cancelación inmediata. Los organismos deben conservar los expedientes de certificados cancelados durante cinco años e informar cada trimestre a la Secretaría de Economía cuáles certificados emitieron, suspendieron o cancelaron.
Para una pyme, esto tiene una consecuencia práctica: un proveedor que hoy muestra un certificado vigente puede tenerlo suspendido mañana. Revisar el estado del certificado no es un trámite de una sola vez.
Lo que deberá decir cada saco de cemento
La segunda gran herramienta es la información comercial. Cada saco deberá indicar, de forma clara e indeleble, el nombre del producto, la razón social del productor o importador, su domicilio fiscal, el país de origen, la marca, la cantidad en kilos o toneladas, la planta productora y la designación normalizada del cemento.
Cuando el cemento se vende a granel, la misma información debe ir en la factura o remisión que acompaña la entrega. La vigilancia del cumplimiento queda a cargo de la Secretaría de Economía y de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).
Piense en una ferretería de Monterrey que vende cemento en saco al menudeo. Con la norma, su primer filtro será sencillo: si un saco no dice quién lo produjo, en qué planta y de qué país viene, es una señal de alerta. Una distribuidora de materiales en Guadalajara que compra cemento a granel tendrá que exigir que la factura o la remisión traiga esos mismos datos, porque ahí está su respaldo si la autoridad pregunta.
Vigente desde ya, exigible cuando haya certificadores
Hay un matiz importante en los tiempos. La norma entra en vigor al día hábil siguiente a su publicación en el DOF, pero no será exigible hasta que existan suficientes organismos de evaluación de la conformidad acreditados y aprobados. La Secretaría de Economía anunciará ese momento en la Plataforma Tecnológica Integral de la Infraestructura de la Calidad.
Mientras se acreditan esos organismos, los artículos transitorios permiten que la propia Secretaría de Economía haga la evaluación directamente. También prevén que los organismos o la Secretaría puedan tomar en cuenta informes vigentes emitidos conforme a la norma mexicana NMX-C-414 de 2017, lo que puede facilitar la certificación de quienes ya tenían ese respaldo.
Por ser de emergencia, la norma tiene una vigencia máxima de seis meses desde su entrada en vigor, prorrogable una sola vez por un periodo igual. Ese horizonte corto no significa que el tema vaya a desaparecer: es una señal de hacia dónde se mueve la regulación del sector.
Qué cambia para ferreterías, distribuidoras y constructoras pequeñas
Para los negocios que no fabrican cemento, el impacto se siente en la compra. Una pequeña constructora de Querétaro que adquiere cemento importado para sus obras tendrá motivos para pedir a su proveedor el certificado del producto y de la planta, y para guardar facturas o remisiones con la información completa. Si el certificado no corresponde a la planta de donde salió el cemento, no sirve, porque el documento es por producto y por planta.
Para un pequeño importador, la norma implica un costo y un tiempo adicionales antes de vender: muestreo, pruebas y certificación por cada producto y planta de origen. Le conviene empezar a preparar la documentación desde ahora, aunque la exigibilidad dependa del anuncio oficial.
Antes de cerrar un pedido de cemento en México, este chequeo práctico ayuda a reducir riesgos:
Pida el Certificado de Conformidad de Producto y verifique que corresponda al producto y a la planta que le venden.
Confirme que el certificado esté a nombre de quien se lo ofrece, porque no es transferible.
Revise que el saco indique productor o importador, domicilio fiscal, país de origen, marca, cantidad y planta.
En compras a granel, exija esos mismos datos en la factura o remisión.
Esté atento al anuncio de la Secretaría de Economía sobre la fecha en que la norma será exigible.
Qué pueden aprender las pymes colombianas del caso mexicano
Aunque la norma solo rige en México, el caso deja lecciones útiles para los empresarios colombianos. La primera es para quienes exportan o planean exportar materiales de construcción a México: cualquier cemento que entre a ese mercado deberá contar con un certificado propio por planta y un etiquetado específico, así que conviene revisar los requisitos antes de cotizar.
La segunda es más general. Cuando un gobierno detecta un mercado informal grande, como las 576.000 toneladas estimadas en México, la respuesta suele ser más trazabilidad: quién produjo, en qué planta, de qué país. Un depósito de materiales en Bucaramanga o un comercializador de insumos de obra en Cali que ya organice sus compras con proveedores identificables, facturas completas y fichas técnicas a la mano estará mejor preparado si en algún momento se endurecen las reglas en su propio sector.
La tercera tiene que ver con la competencia desleal. La justificación de la norma mexicana muestra cuánto pesa el producto que circula fuera de la regulación. En PYME NOTICIAS hemos reportado cómo en Bolivia el 90 % de los consultados en un sondeo del IBCE compra contrabando porque es más barato y cómo en Perú la Cámara de Comercio de Lima pide reglas claras para no castigar a los importadores formales. El caso del cemento mexicano se suma a esa conversación regional sobre formalidad y precio. Para el contexto de la economía de ese país, vale la pena repasar que México creció 0,9 % en el tercer trimestre de 2026, según el INEGI.
El certificado como argumento de venta
Para el negocio formal, la norma puede convertirse en una ventaja. Una ferretería que solo vende cemento certificado y con etiquetado completo puede decírselo a sus clientes con datos concretos: este saco tiene un certificado vigente para esta planta y este producto. En obras donde la resistencia del material es crítica, ese respaldo pesa más que una diferencia pequeña de precio.
El paso inmediato para cualquier pyme que compre o venda cemento en México es pedir hoy a sus proveedores el plan de certificación de cada producto y planta, revisar el etiquetado de los sacos que tiene en bodega y seguir de cerca el anuncio de la Secretaría de Economía sobre la fecha de exigibilidad.
Fuente principal: Secretaría de Economía de México, Dirección General de Normas, "Norma Oficial Mexicana de Emergencia NOM-EM-023-SE-2026, Industria del cemento-Cementos hidráulicos-Especificaciones de calidad, métodos de prueba e información comercial", publicado el 2 de noviembre de 2026. Información complementaria: Diario Oficial de la Federación, listado de Normas Oficiales.
Preguntas frecuentes sobre la norma de emergencia del cemento en México
¿Qué es la NOM-EM-023-SE-2026?
Es una Norma Oficial Mexicana de emergencia de la Secretaría de Economía que fija especificaciones de calidad, métodos de prueba e información comercial para los cementos hidráulicos usados en la construcción en México.
¿Cuándo se publicó la norma?
El listado de Normas Oficiales del Diario Oficial de la Federación la registra con fecha del 2 de noviembre de 2026. La firmó el 26 de octubre de 2026 la directora general de Normas, Lilian Aurora Pérez Ornelas.
¿A quién obliga la norma del cemento?
A quienes fabriquen, importen o comercialicen en territorio mexicano cementos hidráulicos destinados al sector de la construcción.
¿Desde cuándo hay que cumplirla?
Entra en vigor al día hábil siguiente a su publicación, pero no será exigible hasta que existan suficientes organismos de evaluación de la conformidad acreditados y aprobados. La Secretaría de Economía lo anunciará en la Plataforma Tecnológica Integral de la Infraestructura de la Calidad.
¿Cuánto tiempo estará vigente la norma de emergencia?
Tiene una vigencia máxima de seis meses contados desde su entrada en vigor y puede prorrogarse una sola vez por un periodo igual.
¿Cómo funciona el certificado de conformidad del cemento?
El Certificado de Conformidad de Producto se expide por producto y por planta productora, puede otorgarse a fabricantes, importadores y comercializadores, y es intransferible.
¿Qué pasa si un organismo detecta un incumplimiento?
El organismo de certificación suspende el certificado y concede 60 días naturales para aclarar o subsanar. Si no se corrige, procede a la cancelación inmediata.
¿Qué información debe llevar cada saco de cemento?
Nombre del producto, razón social del productor o importador, domicilio fiscal, país de origen, marca, cantidad en kilos o toneladas, planta productora y designación normalizada, de forma clara e indeleble.
¿Qué ocurre con el cemento vendido a granel?
En el cemento a granel la misma información comercial debe ir en la factura o remisión que acompaña la entrega.
¿Por qué México expidió una norma de emergencia para el cemento?
La justificación estima un mercado fuera del marco regulatorio de al menos 576.000 toneladas al año y una afectación aproximada de 5.800 millones de pesos anuales, incluidos 2.800 millones ligados a cemento importado destinado a empresas informales.
¿Quién vigilará el cumplimiento de la norma?
La vigilancia está a cargo de la Secretaría de Economía y de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).
¿Qué tipos de cemento cubre la norma?
Incluye el cemento Portland ordinario (CPO), el puzolánico (CPP), el que lleva escoria de alto horno (CPEG) y el compuesto (CPC), en clases resistentes 20, 30, 30R, 40 y 40R.




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